VIACRUCIS DEL PAPA EN EL COLISEO.Faustino Vilabrille Linares

 

Noticias que nos inquietan y preocupan:
-EE.UU.  dice que lanzó su mayor bomba no nuclear, “la madre de todas las bombas”, con 8 ó 10 toneladas de explosivos sobre Afganistán.
-Putin afirma que tiene el “padre de todas las bombas”, que es 4 veces más grande que la de EE.UU.
-Por su parte Corea del Norte reitera que está preparada para la guerra nuclear.
¡Vaya madre, vaya padre y vaya guerra! ¿A dónde nos quieren llevar?
(Extracto tomado de la Nueva España (15/04/17) sobre el Viacrucis):

Francisco denuncia en el Vía Crucis  del Coliseo la vergüenza de la destrucción del mundo

“El Papa Francisco tachó este viernes de “vergüenza” las “imágenes de devastación, destrucción y naufragio que se han convertido en ordinarias” en el mundo actual, tras presidir orante y en silencio el rito del Vía Crucis en el Coliseo romano.

“Cristo, nuestro único salvador, regresamos a ti también este año con la mirada baja de vergüenza y el corazón lleno de esperanza. Vergüenza por todas las imágenes de devastación, de destrucción y de naufragios convertidas en ordinarias en nuestra vida”.

Francisco, ante 20.000 fieles según la Santa Sede, denunció “la sangre inocente que cotidianamente es derramada de mujeres, niños, inmigrantes y personas perseguidas por su color de piel, pertenencia étnica o social o por su fe” en Jesús de Nazaret.

También tuvo palabras de crítica hacia la propia Iglesia, por “las veces que nosotros, obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas, hemos escandalizado y herido tu cuerpo y hemos olvidado nuestro primer amor, nuestro primer entusiasmo y nuestra total disponibilidad”.

También arremetió contra “el silencio ante las injusticias” y denunció “las manos perezosas en el dar pero ávidas a la hora de arrebatar y conquistar” o los “pies veloces en la vía del mal y paralizados en la del bien”.

Francisco reclamó que la “cruz transforme nuestros corazones endurecidos en corazones de carne capaces de soñar, de perdonar y de amar”, que convierta “esta noche tenebrosa en alba fulgurante de la resurrección” de Cristo.

“Te pedimos que rompas las cadenas que nos mantienen aprisionados en nuestro egoísmo, en nuestra ceguera voluntaria y en la banalidad de nuestros cálculos mundanos”.

La teóloga francesa Anne-Marie Pelletier, que preparó las meditaciones de cada estación  equiparó el calvario de Cristo con situaciones actuales, con “todo lo que hoy clama a Dios desde las tierras de miseria o de guerra, en las familias desgarradas, en las cárceles, en las embarcaciones sobrecargadas de emigrantes”. Tuvo también palabras para las mujeres, cuyo llanto “no falta nunca en este mundo” en el que, recordó, “hay mucho que llorar”. “El llanto de los niños aterrorizados, de los heridos en el campo de batalla que llaman a su madre, el llanto solitario de los enfermos y moribundos en el umbral de lo desconocido”.

Socio-político-religioso