Se busca un tiempo nuevo en la ley Andrés Marí

 

Se busca un tiempo nuevo en la ley
Andrés Marí
El juicio contra el independentismo catalán es muy claro: no se le aplicará cualquier
ley, sino la que debilite su fuerza y lo diluya. Al independentismo no se le juzga por
exigir un voto democrático o por un juego con los símbolos, sino por levantarse como
pueblo: un grave delito para los amos de las finanzas y de la ley que dirigen el
Capitalismo. El conflicto no es el voto, sino que los pueblos decidan lo que el
Sistema no ha calculado para ellos. Así pasó con el referéndum en Grecia a raíz de su
crisis económica en que, por celebrarlo sin el aval de la Unión Europea, el pueblo
griego fue más castigado. Por ello Catalunya, si conviene al Sistema como convino
en Grecia, puede ser llevada a su anterior estadio silencioso empujada por la ley.
Le decía un presidente chileno de ‘izquierda’ al actual líder electoral español que tal
tendencia política triunfa cuando puede gobernar. Olvidó decirle que puede hacerlo
cuando tal gobierno le proporciona a la derecha todo lo que esta debe obtener en unas
circunstancias sociales muy concretas. Para ello esa ‘izquierda’, financiada por la
derecha, ha de cohabitar con ella y juntas proteger el ritmo de la ‘libertad’ que le
permite unas cosas a las luchas populares y deja a las élites el suficiente control para
hacer otras cosas, entre ellas la prudente espera en que van creando las circunstancias
sociales que le son más convenientes con la ley.
El referéndum en Catalunya no fue legal mientras sí lo fue en Grecia, lo que
demuestra que lo que se juzga no es la violación de la ley, sino el enfrentamiento al
Sistema que, experto en el travestismo, se vistió de europeísta con los griegos y se
viste de españolista con los independentistas catalanes. Un travestismo que también
vistió de fatuos clamores a algunos griegos y viste a algunos catalanes que, en sus
ingenuidades muy caras a sus luchas, barajan sus encrucijadas como entes fallidos
que por no romper sus vestiduras no pueden ir con sus pueblos ni anunciar un tiempo
nuevo en la ley.