Panel navideño 2018.Por Benjamín Forcano

 

Panel navideño 2018

  1. El nacimiento de Jesús a la vida tuvo su punto culminante no en la crucifixión, sino en la resurrección.
  2. La Navidad en 1978 del mártir Gaspar García Laviana culminó con la resurrección tras ser abatido en lucha por la liberación de Nicaragua.
  3. Y el martirio en vida de Leonardo Boff, a sus 80 años cumplidos, con raíz y razón en el anuncio del Evangelio, pregonado en su teología liberadora.

 

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NAVIDAD DE JESÚS AÑO 2018

Benjamín Forcano

No sé si somos conscientes pero nuestro momento actual de celebrar la Navidad de Jesús, es distinto al del que nos sugieren las lecturas de Aviento.

El profeta Sofonías invita a Israel a gritar lleno de alegría porque va a conocer un día en que el Señor victorioso cambiará su suerte, lo reunirá libre de toda opresión y lo hará famoso en todo el mundo.

El apóstol Pablo escribe desde la cárcel a los cristianos de Filipo invitándoles también a la alegría, a orar agradecidos al Señor que les dará la paz y custodiará su mente mediante el el Mesías.

Lucas (3,10-18) presenta a Juan el Bautista, que recorre la comarca del Jordán , pregona la necesidad de preparar el camino del Señor, de arrepentirse y dar buenos frutos y comunicarles la Buena Noticia de que está por llegar quien los bautizará con el Espíritu Santo.


En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?»
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?»
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntan:
«Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?»
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio”.

Estos textos los leían los judíos en su casa y en las sinagogas. Hoy los escuchamos nosotros. Pero, ¿hay alguna diferencia respecto a este mensaje entre el ayer de elllos y el hoy de nosotros?

Ellos son personas como nosotros. Viven en un pueblo o ciudad como nosotros.Trabajan, luchan, gozan y sufren como nosotros. ¿En qué no son como nosotros

Nosotros sabemos que Jesús es el Mesías Salvador porque ha resucitado, ellos no lo supieron mientras vivió.

Que nuestra sociedad está aquejada de males, de tiranías, de abusos, de incoherencias como la sociedad judía, está claro. Que es preciso allanar muchos valles y enderezar muchos caminos, está claro; que hay que arrepentirse y cambiar, está claro.

Pero, ¿en dónde esta la diferencia, de ellos y de nosotros? Ellos no se convirtieron, no aceptaron estos anuncios de liberación, no creyeron que Jesús era el Mesías salvador, hasta experimentar que había resucitado.

Para ellos, para sus más íntimos amigos y seguidores, para sus familiares incluso, lo enseñado por Jesús con sus curaciones y milagros, su sabiduría y la entereza mostrada

frente a la hipocresía de las autoridades, eran si no engaños promesas fallidas.

Al final, quien valía,valía; y se impuso. El acabó como fracasado total, colgado de una cruz, mostrando la nulidad e impotencia del reino que anunciaba. Y, como un reguero, cundió la decepción y se apoderó de todos la amargura de tan triste final.

Pero, contra todo lo imaginado, las cosas se invirtieron de arriba a abajo, con estremecimiento total, cuando experimentan que Jesús ha resucitado, que está enteramente vivo, que se ha aparecido, que lo han visto y comido incluso con él.

Entonces, la cosa adquiere otro color, suena con otra música, es ya imposible olvidar sus palabras, sus hechos, su mensaje. En ese hombre ha acontecido lo que nunca ha ocurrido con nadie: ha resucitado, demoliendo la muerte como destino último de la humanidad.

Entonces, ¿Cuál es nuestra diferencia con ellos, con los de entonces, cuando por una y otra parte les llega la predicación de que el Mesías está por llegar para traer la salvación?

¿Cuál es la diferencia con los que hoy, en nuestra sociedad global y globalizada, limitan su visión a que un niño, llamado Jesús, nació en un pesebre, creció, trabajó, luchó y se distinguió por un mensaje audaz y renovador, pero que luego perdió y quedó derrotado y dejó de tener para muchos valor e importancia?

¿Cuál es la diferencia con quienes, cristianos o no, piensan que la trama del Jesús nacido en Belén y su mensaje, es una mezcla de fantasía y mitología, una construcción de quienes por intereses han organizado la inmensa obra de la religión cristiana?

¿La diferencia?

Muy simple, nosotros no estamos esperando al Mesías, hemos llegado a entender la calidad y suerte de este niño, hemos conocido las exigencias del reino por él anunciado, no vivimos ya entre la duda del vacío y del escepticismo, sino que su RESURRECCIÖN, exclusiva de este Niño, lo convierte en meta, camino y modelo de cuantos caminamos tras sus huellas, siendo seguidores suyos.

Dios, a través del Mesías, ha venido, se ha hecho uno de nosotros – Enmanuel-, se halla presente en cada uno de nosotros, con la responsabilidad de que lo descubramos, lo desarrollemos, lo cuidemos, le demos forma en nuestra vida personal y comunitaria.

¿Qué tenemos que hacer?, le preguntaban unos y otros a Juan Bautista.

Nosotros lo sabemos, nos ha sido enseñado y transmitido, nos llega desde su vida misma, coronada con la resurrección.

El seguimiento de Jesús no tiene sentido sino es porque anunciamos y practicamos  un proyecto de convivencia distinto. Sus valores están a la vista:

-Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.

-Tened en dicha a los pobres, no a  los ricos.

-Amad no sólo a los que os quieren sino a vuestros enemigos.

-No juzguéis ni condenéis.

-Antes de sacar la mota del ojo ajeno sacad la viga del propio.

-El más pequeño entre vosotros ese es el más grande.

-Amad a Dios con todo el corazón y al prójimo como a vosotros mismos.

-A atended a cualquier prójimo necesitado con misericordia.

-Dichoso quien escucha el mensaje de Dios y lo cumple.

-Tened limpio todo, no sólo lo de fuera.

-No déis importancia a lo más insignificante y olvidéis lo principal que es la justicia y el amor.

-Rehuid el honor y las reverencias.

-No abruméis a los demás con cargas que vosotros no rozáis ni con un dedo. Etc.

Dicho de otra manera:

– Todos vosotros sois hermanos y, si hermanos, iguales; y , si iguales,  merecedores del mismo trato y amor.

– El que aspire a ser el mayor, que sea servidor de todos. Que nadie se tenga en más que nadie; la soberanía de quien me sigue está en servir, no en mandar.    

-Los últimos son los primeros.  Debéis tener como predilectos a los  últimos, a los que no cuentan en la política y en la sociedad. Ellos son los preferidos de Dios y, para El, serán los primeros.

– Hacer un bien a los  más pequeños, es como hacerlo a mí mismo. Los pobres son mis vicarios: los que  me representan y hacen mis veces. Y la sentencia última  de la vida se hará en base a cómo os habéis portado con mis hermanos los más  pequeños.

2

G A S P A R  V I V E

En el 40 aniversario de su martirio:

Radio Sandino: 11 de Diciembre de 1978

“Hermanos: les quiero comunicar una noticia dolorosa: el

comandante ´Martín´ Gaspar García Laviana , el cura sandinista,

cayó en combate hace unas pocas horas. Sin embargo, no es el momento de llorarlo. Hoy, más que nunca, tenemos que seguir el ejemplo heroico de nuestros mártires. ¡Adelante compañeros”.

No hay mayor prueba de amor que dar la vida por los demás.”Era el mismo Evangelio que ardía en sus manos más que el fusil inhóspito” (P. Casaldáliga)

Benjamín Forcano

GASPAR GARCIA LAVIANA, misionero del Sagrado Corazón, sacerdote a los 25 años, se ofrece voluntario para ir a Nicaragua. Llega a esta su nueva patria adoptiva decidido a vivir en medio del pueblo, como hermano y servidor de todos.

Día a día, en la población de Tola, ve cómo se le va metiendo en el alma la marginación, la explotación y la pobreza existente: “Campesinos que eran maltratados y expoliados de lo poco que tenían, la corrupción ocupaba todos los altos estratos de la sociedad nicaragüense; pensar se había convertido casi en pecado; y Nicaragua seguía siendo una propiedad de Somoza. La injusticia social era evidente. Y la falta de libertad también ”.

El cura Gaspar no venía para ver aquella situación y callarse resignado. El púlpito comenzó a ser su lugar de denuncia, donde ponía al descubierto todos los males. Fiel a su responsabilidad, no iba a parar hasta concientizar religiosa y socialmente a todos los que de él dependían.

Este cura se salía de lo normal, es decir, no se contentaba con asegurar el cumplimiento de unas prácticas religiosas, Misa y otros Sacramentos, sino que consideraba inherente a su ministerio confrontar la vida pública con el Evangelio y obrar en consecuencia.

Confieso que, al ocuparme de la vida de Gaspar, veo confluir en él una serie de cuestiones, que han removido profundamente el sentir y caminar de la Iglesia en estos últimos 50 años. Gaspar ha sido, con otros, pionero, testigo y reivindicador de la valía original del Evangelio de Jesús, por mucho tiempo encubierta, pervertida y manipulada.

Si conocemos un poco la vida de Gaspar, no nos extrañará que hubiera gente que, al conocer su opción guerrillera, lo tildasen de traidor a su misión sacerdotal. ¿Cómo un sacerdote, que por vocación predica la verdad, la no violencia y la paz, puede apuntarse a la lucha armada?

Antes de llegar a esa opción, él era ya objeto de investigación como cura peligroso, sospechoso de subvertir los intereses de los que dominaban. Y sufrió varios atentados. El mismo Somoza llegó a decir: “Menuda faena le haría yo a Franco si le mandase algunos curas como éste”.

La noticia de su muerte, se comentó en todas partes. El pueblo nicaragüense, único protagonista de la revolución, unánimente sintió su muerte, la lloró y la aprobó como heroica y entendió su vida , como símbolo y modelo a imitar.

Este cura, llamado Gaspar, comenzó haciendo la revolución con su trabajo apostólico y pastoral; pero al dar sus primeros pasos en el Frente Sandinista hubo de adoptar el pseudónimo primero de ÁNGEL; preparado y perteneciendo ya al Frente Sandinista hubo de adoptar el segundo pseudónimo de MIGUEL; y ya como guerrillero, nombrado comandante de los “rebeldes sandinistas”, adoptó el tercer pseudónimo de MARTÏN.

Pienso oportuno añadir unas reflexiones que nos ayuden a dibujar un poco lo que de nuevo y válido hay para todos en la vida del Padre Gaspar.

1.El Padre GASPAR se movía en su ministerio sacerdotal desde la premisa de que el cristianismo ha sido utilizado muchas veces como ideología legitimante del poder y de la represión. Y, en ese sentido, es opio del pueblo. Pero, el cristianismo , y de ello estaba muy convencido Gaspar, es un proyecto de igualdad y libertad que subvierte todo intento de discriminación y explotación.

2. Por el contrario, la inconciabilidad histórica del cristianismo con el socialismo, ha quedado invalidada, pues en el campo real de la lucha, cristianos y marxistas han caminado convergentes: ni la fe ha resultado ser opio del pueblo ni el socialismo profesión de ateismo. La misma revolución sandinista ha sido un buen ejemplo de ello.

Muchos textos del Padre Gaspar avalan estas palabras del Che Guevara: “Los cristianos deben optar definitivamente por la revolución y muy especialmente en nuestro continente, donde es tan importante la fe cristiana en las masas populares… Cuando los cristianos se atrevan a dar un testimonio revolucionario integral, la revolución latinoamericana será invencible”.

3. La teología actual, y de un modo especial, la teología de la liberación, muestra ser herética la alianza del cristianismo con el capitalismo, en tanto que la alianza con el socialismo es conciliable.

-Una y otro abogan por una convivencia donde la explotación sea imposible y la igualdad y libertad alcancen a todos.

-Esta convivencia es una meta utópica que el socialismo persigue como un proyecto de Derecho a través del protagonismo, participación, control y beneficio del pueblo y el cristianismo también, pero que adquiere plenitud más allá de la historia. El reino de Dios ya aquí, en la tierra, a cada hora, fraguándose en las luchas de cada día, pero todavía sin llegar a su plenitud.

-En consecuencia, a uno y otro, les resulta connatural la rebeldía e insumisión: no al sistema capitalista, no a sus valores, no a sus intentos de dominación, no a sus privilegios y desigualdades, no al egoísmo y la competencia, no a la ley del más fuerte.

-El itinerario de esta rebeldía supone contactos con los oprimidos, compadecimiento de su suerte, protesta , análisis de las causas de la injusticia, organización de fuerzas liberadoras y, sobre todo, amor. El amor lleva al Padre Gaspar a considerar la vida del prójimo tan valiosa como la suya, a estimarlas por encima del oro de todo el mundo y a no mancharlas con la injusticia, el egoísmo, la mentira.

Pero hacer realidad esta utopía resulta irreconciliable con los que detentan el poder y la opresión. Pero el cristiano , que alimenta su fe en Dios que es Amor, Justicia y Libertad , sabe que es esa la única manera de considerarse nacido de Dios y de conocerle. Y le resulta verdad también lo de que no hay justicia sin amor al otro, al más pobre –individuo o pueblo-, ni hay amor sin justicia.: “Si alguien dice amar a Dios , a quien no ve, y aborrece al prójimo a quien ve, ese tal es un mentiroso”.

Y el amor a uno mismo es inseparable del amor prójimo; y el amor a Dios es inseparable del prójimo: “Cuanto hicisteis con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

En este sentido, los enemigos del cristiano no son los ateos, pero que creen en el hombre y practican la justicia, sino aquellos –creyentes o no – que son idólatras, que han hecho del poder, del dinero, del éxito, de la propiedad privada, de los monopolios, de la ley del más fuerte un dios. Estos son los poderes contra los que unos y otros tienen que luchar, denunciando su presencia muchas veces diabólica bajo instituciones y organizaciones de honorabilidad internacional.

Al cristiano no le interesa una revolución fuera de la historia, es ahora, en el tiempo y en la tierra, donde se construye el reino de Dios, codo con codo con todos aquellos que luchan poir la dignidad , los derechos y la liberación del hombre.

4. Finalmente, el amor liberador supone oposición de quienes se sienten constreñidos a dejar de oprimir. Oposición sobre todo de una minoría que domina desde el privilegio, la discriminación y el monopolio, y hacen que todo eso se haga estructural en los más diversos campos de la economía, del derecho y de la cultura. Estructuras oprimentes y que el revolucionario debe abatir porque son opresivas y merecen el repudio más radical.

Gaspar, hermano mío, le canta poéticamente Casaldáliga, es el mismo Evangelio que te ardía en las manos más que el fusil inhóspito.

No era Gaspar, hombre de armas. Y hasta pensó en marcharse a otro país para poder esquivar la contradicción de su vocación de paz con la lucha armada.

Mucho lo pensó Gaspar, pero en su conciencia llegó a la conclusión de que el amor es irrenunciable en toda lucha, también en la lucha armada.

Y entendió que las arbitrariedades y crueldades de Somoza no tenían solución con sólo palabras y denuncias. Odiaba las estructuras opresoras: “Pero el odio así entendido, escribe Giulio Girardi, no entra en contradicción con el amor revolucionario, sino que se inserta coherentemente en su búsqueda de eficacia histórica. El odio hacia las estructuras opresoras es inseparable de la solidaridad con los oprimidos”.

Para el cristiano, según Gaspar, el paradigma de todo nuestro caminar, no único pero sí primordial, es Jesús de Nazaret. Lo resume muy bien Manuel Rodríguez, misionero de la misma congregación que Gaspar, autor del libro GASPAR VIVE:

“Su postura excepcional, hizo que Gaspar tuviera en su vida un único partido y que nadie debe quitarle: la evangelización de los pobres. En ellos comenzó su calvario y en la lucha por ellos terminó su vida. No hubo banderas en él.

Hubo sólo un ideal que le consumió toda su vida y que le obligó a la radicalización que tanto escandaliza a unos , que tan sesgadamente ha sido aprovecha da por otros, y que tanto admira a los más.

Gaspar defendió tan sólo al hombre como tal y como hijo de Dios que es. Y, debido a que el hombre más necesitado era el campesino, a él dedicó todos sus esfuerzos. Trabajó con él y se manchó con él , como hizo Jesucristo con los pecadores y las prostitutas. Lo único que le hace diferente de los demás es que quiso llevar el Evangelio hasta el último extremo, letra a letra. Esa fue su única bandera”.

GASPAR VIVE

 

3

 

LEONARDO BOFF

CUIDADOR DE SU DIGNIDAD Y LIBERTAD

Benjamín Forcano

 

Al sumarme al homenaje, que unos pocos pero en nombre de miles se ha preparado para Leonardo Boff en sus 80 años,(La Editorial VOZES, acaba de publicar el libro “Ternura Cósmica” con comentarios de muchos teólogos – amigos…) pensé de pronto en lo difícil del desafío por lo valioso de su vida e inmensa obra teológica, pero no tardé en acotar el campo que me resultaba más sugeridor y preferente.

El marco temporal del drama

Los elementales datos que voy a dar, sirven de encuadre para mejor entender, por quienes no hayan tenido conocimiento directo del proceso sufrido por el ex – Santo Oficio de Roma.

Leonardo Boff nace en 1938 en Concordia (Brasil).

A los 12 años entra en un seminario de religiosos franciscanos alemanes. A los 27 años ( 1965), tras haber recibido clases de Evaristo Arns, cardenal de Sao Paulo, es ordenado sacerdote dentro de la congregación franciscana. Siguen cinco años de estudio de teología dogmática y cultivo de exégesis bíblica en la universidad estatal de Munich. Allí lo envió a estudiar Evaristo Arns, pues, le dijo, “vamos a tener que enfrentar problemas muy graves”

En 1970, bajo la dirección de Joseph Ratzinger, concluye su doctorado en Teología. El entonces profesor y amigo suyo, le concede una beca de 13.000 marcos, que le ayuda a publicar su tesis. El mismo Ratzinger, en el primer encuentro con el Papa, lo presenta con estas palabras: “Este es un nuevo teólogo latinoamericano”.

Ese mismo año 1970, Leonardo regresa a Brasil, se encarga de la cátedra de teología en Petrópolis, que simultanea con un trabajo de contacto pastoral con el pueblo. Se percata de que su teología es demasiado aséptica y comienza a hacer otra en función de la realidad, estimulado por la acuciante lectura de los documentos de Medellín. Y enseguida publica su primer libro Jesucristo Liberador.

Su actividad teológica se dispara y cobra relieve como asesor de la Conferencia Episcopal Brasileña, de la Comisión Teológica de Religiosos, prepara con frei Betto y otros las estrategias pastorales frente a los militares, aporta su trabajo a la Reunión Episcopal Latinoamericana de Puebla, es director de Vozes, que edita un libro por día y publica cinco revistas. Propulsa el Centro Ecuménico de Servicios a La Evangelización (CESEP) y los Encuentros Nacionales de las Comunidades Eclesiales de Base. Y desde el comienzo de su enseñanza teológica forma parte de la revista Concilium.

Leonardo aparece –es voz común- una máquina productora de ideas. Hay que preservarlo.

En este breve pero intenso plazo teológico de 7 años, comienza a tener problemas por su libro Jesucristo Liberador, que se agravan por su otro libro La Iglesia, Carisma y Poder.

No es difícil imaginar las críticas, réplicas y contrarreplicas que suscitaron su libro Iglesia, Carisma y Poder, los viajes y contactos entre unas y otras personalidades, las últimas conversaciones con Ratzinger, las entrevistas a los medios de comunicación.

En 1984 se le abre un duro proceso en Roma, que termina con su encuentro en 1989 en la sala del ex – Santo Oficio con el Cardenal Jerome Hamer. Unas palabras del mismo Leonardo, expresan el camino recorrido:

-“Ser llamado a la presencia de la más alta instancia doctrinal de la Iglesia no es un hecho corriente en la biografía de un teólogo. Es memorable y, a la vez, lacerante sentirse en la mira de la opinión pública y encarnar por un momento para no pocos , la razón y el destino de todo un caminar de pensamiento y experiencia eclesial.

-“Pude sentir una inmensa corriente de solidaridad de millares de cristianos de todo el país, así como de muchas partes del mundo”.

-“El hecho de la discusión significó un verdadero proceso de evangelización, hecho no tanto por los canales eclesiales sino por los profanos. Se captó perfectamente que la cuestión del compromiso con los pobres , con lo cambios profundos de la sociedad y las libertades de los oprimidos es algo que trasciende los límites de las Iglesias. Concierne a todos, a la conciencia ética de la humanidad y significa un desafío político universal”.

-“Se percibe la finitud de todas las cosas, incluidas las instancias eclesiásticas. Me lo advertía el sabio y santo padre Ives Congar: “El carisma del poder central es no tener ninguna duda. Ahora bien, no tener ninguna duda sobre uno mismo es a la vez magnífico y terrible. Magnifico porque el carisma del centro consiste precisamente en permanecer firme cuando vacila todo alrededor. Terrible porque en Roma hay hombres que tienen límites, en su inteligencia, en su vocabulario, en sus referencias, en el ángulo de visión”.

-“Fui a Roma como teólogo católico y regreso como teólogo católico. Espero poder continuar mi ministerio de reflexión dentro del caminar de nuestra Iglesia, en una comunión abierta a todos, aprendiendo y dando de lo poco que aprendí con humildad y coraje”.

 

Los actores del drama

Quisiera ahora subrayar desde qué bases y raíces Leonardo se atrevió a hacer teología liberadora, a sabiendas de que iban a caer sobre él las iras del poder eclesiástico y que actuaría sobre él hasta enmudecerle y hacerlo desaparecer.

Leonardo, pese a su natural actitud de dialogar y alcanzar acuerdos con los guardianes de la verdad y de la ortodoxia, no obtuvo más alternativa que la de callar y repetir la doctrina oficial del Magisterio.

Seguramente, la mayoría admiramos la postura de Leonardo Boff, pero a su vez nos deja una pregunta inquietante: ¿Qué sistema impera en la Iglesia para que en su inmensa mayoría el sector clerical no tenga pensamiento propio y obedezca ciegamente? ¿Qué es lo que hace difícil, sino imposible, una conducta y una teología liberadoras?

Decidirnos a aplicarlas, ¿no sería la mejor manera de celebrar nuestro homenaje al querido Leonardo?

No he tenido sino reavivar y espigar un poco sus escritos para componer un cuadro bellamente orientativo:

1.No podía renunciar a mi propia dignidad

Leonardo dejó el ministerio presbiteral pero no la Iglesia. Tal decisión tuvo que tomarla por ser fiel a sí mismo, por mantener su libertad y poder seguir ejerciendo su trabajo lleno de sentido y razones. No hacerlo sería renunciar a la propia dignidad, lo cual Dios no lo quiere en modo alguno. “No es posible, cita a José Martí, que Dios ponga en la cabeza de una persona el pensamiento y que un obispo , que no es tanto como Dios, prohiba expresarlo”.

2.Me proponía liberar al cristianismo de los interes de los poderosos

Leonardo intenta conjugar el Evangelio con la justicia social y el grito de los pobres con el Dios de la vida. De ahí, resulta la teología de la liberación.

De la sagrada ira pasó a la práctica social y a la reflexión comprometida. Continúa siendo teólogo de matriz católica y ecúmenica, a partir de los pobres , contra su pobreza y a favor de su liberación.

3.Sufrí la maledicencia y acusación de mis hermanos en la fe Como otros teólogos, ha tenido que sufrir la maledicencia y acusación de hereje y de aliado del marxismo por parte de propios hermanos en la fe.

4.Estoy con una jerarquía de servicios y funciones

Desde 1971 recibió frecuentes cartas y amonestaciones, negoció el temporal alejamiento de su cátedra, afrontó en Roma el diálogo, fue destituido de la revista Eclesiástica Brasileña y alejado de la dirección de la editorial de Vozes, fue obligado a someter todo escrito suyo a una censura previa doble.

Se sometió y, después de todo, fue castigado con un tiempo de silencio obsequioso.

“Nunca estuve contra una jerarquía de servicios. Si no resulta ser así, ¿dónde va a parar el sueño de Jesús de una comunidad de hermanos y de hermanas si existen tantos que se presentan como padres y maestros, cuando él ha dicho explícitamente que tenemos un solo padre y un solo maestro? (Cfr. Mt 23, 8-9). La forma actual de organizar la Iglesia crea y reproduce demasiadas desigualdades en vez de actualizar y hacer posible la utopía fraterna e igualitaria de Jesús y los apóstoles”.

La experiencia que he sacado después de de 20 años de relación con el poder doctrinal, es que este poder es cruel y sin piedad. No olvida nada, no perdona nada, exige todo. Y , para alcanzar su fin, se toma el tiempo necesario, y escoge los medios oportunos”.

Leonardo, en su Carta “Las razones de mi renuncia al sacerdocio”, confiesa firme y explícito: “Tengo la sensación de haber llegado ante un muro. No puedo avanzar ni un paso más. Retroceder implicaría sacrificar la propia dignidad y renunciar a una lucha de tantos años… Las motivaciones eje inspiradoras de mi vida seguirán inalterables: la lucha por el Reino que comienza desde los pobres, la pasión por el Evangelio, la compasión con los sufrientes de este mundo, el compromiso de liberación de los oprimidos, la articulación entre el pensamiento más crítico con la realidad más inhumana y el empeño de cultivar la ternura hacia todo ser creado, a la luz del ejemplo de San Francisco de Asís”.

Lo hasta aquí reseñado, provocó reacciones muy diversas, la mayoría de consternación, sobre todo cuando en la Expo de Sevilla (1992) , el Secretario de Estado monseñor Angelo Sodano compara públicamente a Leonardo con Judas.

Escribí entonces un artículo en El País “Leonardo Boff, ¿un Judas?” , que concluía con estas palabras de Pedro Casaldáliga: “Hermano Leonardo, teólogo de la Gracia Liberadora, paz y bien. La hermandad entera te acompaña en la oración de la fe, con las serenatas impacientes de la esperanza y en la rebelde fidelidad de los adultos corresponsables por el reino de Dios. Profeta escogido de muchas palabras luminosas”.

Por entonces también, escribí “Leonardo Boff, ¿Conflicto doctrinal o conflicto con el poder? (Herria 2000 Eliza , nº 124, 1992, pp. 22-26) .

De él entresaco algunos párrafos:

“El proceso de Boff no ha sido tratado como un proceso doctrinal , en que se le imputara la negación de algún dogma o la propalación de una doctrina peligrosa. Sus escritos están expuestos con rigor y gran documentación. Pero, insisten en un punto central: la configuración histórica de la Iglesia se ha hecho en gran parte desde la clave del poder y con unas constantes de corrupción y patología que resultan inconciliables con el proyecto de fe Jesús y la naturaleza de la Iglesia.

El fenómeno de la involución y represión en la Iglesia ha venido gestándose desde hace tiempo. Esta Iglesia –paradójicamente- en asamblea solemne (Vaticano II) da sentencia contra un modelo de Iglesia articulado de arriba abajo y cuyo sujeto era exclusivamente el clero. Teóricamente se había desmantelado los fundamentos de una Iglesia que se auto definía simplemente como jerárquica”.

No se trata, psicoanalíticamente hablando, de mejor o peor teología, de ortodoxia o heterodoxia, sino de un poder e interés amenazados. El centralismo romano ha arremetido contra teólogos que fueron los que de un modo decisivo gestaron el Vaticano II. Y contra ellos ha procedido de un modo ética y jurídicamente insostenible: en secreto, desde acusaciones anónimas, sin diálogo, con menosprecio de todo razonamiento y con exclusión de toda aportación histórica nueva.

El cometido ha consistido en gran parte en vigilar y reprimir todo aquello que contagia los intereses hegemónicos del poder institucional jerárquico. La historia nos demuestra que el ex – Santo Oficio nunca fue amigo de la evolución y de los avances, tanto en el campo de la Ciencia como en el de la Exégesis y de la Teología.

“El trasfondo del problema es que un grupo establecido en el poder se autodefine a sí mismo como depositario de la verdad . La historia y los hechos demuestran que esta autoposesión de la verdad es un círculo imaginario celosamente cerrado (en nombre de la llamada Tradición) ; encerrados en ese círculo utilizan el disfraz de la ortodoxia para ocultar lo que de verdad quieren defender: el poder. Y la emprenden contra quienes críticamente lo cuestionaron peligrosamente”

5.Epílogo: la grandeza de un testigo del Evangelio

Pienso que, para congratulación y edificación de todos, nada puede indicar la grandeza y calidad de la vida de Leonardo Boff, como el testimonio que voy a narrar:

En el año 1989, Leonardo fue convocado a Roma para ser examinado por el cardenal Jerome Hamer. Nada más llegar le hicieron pasar a la sala del ex – Santo Oficio (unos 150 m. de larga). Le hicieron sentarse en una sillita. Al fin llegó el cardenal con su pompa y comienza:

* Quiero comprobar si tu fe es verdadera, si está de acuerdo con la ortodoxia. ¿Qué piensas del Concilio Vaticano II?

> Fue un extraordinario concilio pastoral.

*Ese es tu error, pensar que ese concilio adaptó la Iglesia al mundo moderno. ¡No adaptó nada! Hay que leerlo bajo la óptica del Vaticano I, como doctrina, y tú no lo haces. Veo, además, que en tus cartas te presentas como hermano, teólogo menor y pecador.

> Sí, y me admira que Vd. no se considere un pecador.

*Yo ejerzo aquí como autoridad, no tiene sentido que me presente como pecador.

> Vd. ha olvidado el sueño de San Jerónimo , en el que se presenta a Dios como teólogo y Dios no lo reconoce hasta que se confiesa cristiano y pecador.

* Estuve en Brasil y veo que vuestro error es pensar como los marxistas a partir de la realidad. Los cristianos tienen que pensar a partir del Magisterio, de los documentos oficiales, de la tradición. No tenéis teología. Sois menores, no tenéis seriedad en el discurso.

> Si no soy serio, ¿por qué analiza mis textos? * Porque hacéis una lectura sociológica e ideológica, transformais las comunidades eclesiales en cédulas marxistas que, más que rezar y hacer militancia de la palabra de Dios, aprenden la guerrilla.

En cierto momento, Leonardo no pudo remediarlo y se puso a llorar de rabia.

* ¿Ves? Lloras como un niño, muestras tu fragilidad.

> Vd, dijo Leonardo, es peor que un ateo. El ateo cree al menos en el ser humano y Vd. no. Es un cínico, que se rie de las lágrimas de una persona, no quiero hablar más con Vd.

Pasado un tiempo de esta entrevista, Leonardo volvió a Roma, supo que el cardenal estaba moribundo de cáncer y lo llamó por teléfono:

Hola, aquí Boff, el que Vd. condenó.

*Ah, Leonardo, nadie me llama. Me siento solo. Yo quería ser un gran teólogo, el sucesor de Congar, y no lo conseguí. Me hicieron obispo, me llamaron a Roma, no tengo comunidad., celebro la misa aquí, solo, por la mañana y me siento despreciado de mis hermanos.

Y empezó a llorar. Leonardo le dijo:

> ¿Quién es el niño ahora, quién el frágil?. Pero no haré lo que Vd. hizo conmigo, quiero enjugar sus lágrimas.

* Boff, quedemos amigos. Conozco una pizzería aquí, cerca del Vaticano. Cuando vengas, me llamas, charlamos, comemos unas pizzas y bebemos unos vinos.

Lloraba, dice Boff, como un niño.