Panel ético-político – Mayo 2018.Por Benjamín Forcano

 

 

 

Panel ético-político – Mayo 2018

1.Encuentro con Lula en la aprisión – Leonardo Boff

2. Diario “El Pais” colonizado – Benjamín Forcano.

3. Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela – Juan Carlos Monedero

4. Nicragua en defensa de la paz, la patria y la revolcuión – Carlos Fonseca

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Encuentro con Lula en la prisión: espiritualidad y política

2018-05-11

Leonardo Boff

El 7 de mayo se cumplieron 30 días de prisión del ex presidente Lula. Se le concedió por primera vez recibir la visita de amigos. Tuve el honor de ser el primero en encontrarlo, por la amistad de más de 30 años y por la comunión en la misma Causa: la Liberación de los empobrecidos, y también para reforzar la dimensión espiritual de la vida. Cumplí el precepto evangélico: “estaba preso y me visitaste”.

Lo encontré como lo conocemos fuera de la prisión: rostro, pelo, barba… sólo que algo más delgado. Los que querían verlo rabioso o deprimido, deben estar decepcionados. Está lleno de ánimo y de esperanza. La celda es una amplia habitación, muy limpia, con armarios empotrados, baño y ducha en una zona cerrada. La impresión es buena, aunque viva en una celda de aislamiento, pues, a excepción de los abogados y de los hijos, sólo puede hablar con el guardián, de origen ucraniano, gentil y atento, que se ha vuelto un admirador de Lula. Le trae las bandejas de la comida, más calientes o más frías, y café siempre que lo solicite. Lula no acepta ningún alimento que los hijos le traen, porque quiere alimentarse como los demás presos, sin ningún privilegio. Tiene su tiempo de tomar el sol. Pero últimamente, mientras lo hace, aparecen drones sobre el espacio. Por precaución Lula se va pronto entonces, pues no se sabe cuál es el propósito de estos drones, si fotografiarlo o, quizá, algo más siniestro.

Lo importante fue nuestra conversación sobre espiritualidad, en medio de comentarios sobre política… Lula es un hombre religioso, pero de la religiosidad popular, para la cual Dios es una evidencia existencial. Lo encontré leyendo un libro mío, El Señor es mi pastor, (de la editorial Voces) un comentario del famoso salmo 23, el más leído de los salmos, también por otras religiones. Se sentía fortificado y confirmado, pues la Biblia generalmente critica a los pastores políticos y exalta a los que cuidan de los pobres, de los huérfanos y de las viudas. Lula se siente en esta línea, con sus políticas sociales que beneficiaron a tantos millones. No acepta la crítica de “populista”; dice: “Yo soy pueblo y he venido del pueblo, y oriento la política, lo más que puedo, hacia el pueblo”. 

En la cabecera de la cama hay un crucifijo. Aprovecha el tiempo de reclusión estricta para reflexionar, meditar, revisar tantas cosas de su vida y profundizar las convicciones fundamentales que dan sentido a su acción política, lo que su madre Lindu (que la siente como un ángel protector e inspirador) siempre le repetía: siempre ser honesto, y luchar, y luchar de nuevo. Ve en eso el sentido de su vida personal y política: luchar para que haya vida digna para todos y no sólo para algunos, a costa de los demás. La grandeza de un político se mide por la grandeza de su Causa, me dijo, enfáticamente. Y la Causa tiene que ser producir vida para todos, comenzando por los que menos vida tienen. En función de eso, no acepta derrotas definitivas. Ni quiere caer de pie. Lo que no quiere es caer. Sino mantenerse fiel a su propósito de base, y hacer de la política el gran instrumento para ordenar la vida en justicia y paz para todos, particularmente a los que viven en el infierno del hambre y de la miseria. 

Este sueño tiene una grandeza ética y espiritual innegable. Es a la luz de estas convicciones como se mantiene tranquilo, pues dice y repite que vive de esta verdad interior, que posee fuerza propia, y que quedará al descubierto un día. “Sólo quiero- comentaba- que sea después de mi muerte, pero aún en mi tiempo de vida”. Se indigna profundamente por las mentiras que divulgan contra él y sobre ellas montan el proceso del tríplex. Se pregunta, “¿cómo pueden las personas mentir conscientemente y poder dormir en paz? Hace un desafío al juez Sergio Moro: “presénteme una sola prueba, de que soy dueño del tríplex de Guarujá; si me la presenta, renunciaré a la candidatura a la Presidencia”.

Me recomendó que pasara ese mensaje a la prensa y a los que están en el campamento: “Soy candidato. Quiero llevar adelante el rescate de los pobres y hacer de las políticas sociales en favor de ellos, políticas de Estado, y que los costos -que son inversión-, entren en los presupuestos de la Unión. Voy a radicalizar estas políticas para los pobres, junto a los pobres, y a dignificar nuestro país”.

La meditación le hizo entender que esta prisión tiene un significado que le trasciende a él, a mí, y a las disputas políticas. Debe ser el mismo precio que Gandhi y Mandela pagaron, con prisiones y persecuciones, para alcanzar lo que alcanzaron. “Eso creo, y espero -me dijo- que es eso lo que estoy pasando ahora”.

Yo que entré para animarlo, salí animado. Espero que otros también se animen y griten el “¡Lula libre!”, contra una Justicia que no se muestra justa.    

 

DIARIO “EL PAIS “ COLONIZADO

Benjamín Forcano

Pretendo analizar la posición de la gran prensa y en especial del diario El País, con respecto a la revolución bolivariana.

He seguido lo escrito por dicho diario 25 días sucesivos (del 26 de julio al 19 de agosto de 2017), y registro 2 editoriales, 4 artículos de opinión y numerosos reportajes o crónicas de noticias a cargo de unos 14 periodistas. De esa lectura, puedo entresacar varias observaciones:

1. Encuentro insólito que un periódico dedique por 25 días consecutivos, espacios amplios , con titulares en primera página, a un único tema. Sin contar los días y semanas que ya desde antes venía haciéndolo.

2.La información proporcionada transcurre siempre en la misma dirección, con obsesiva reiteración, empeñada en recalcar y conseguir al fin unos predeterminados objetivos:

. Ignorar y desestimar la creación democrática de la revolución bolovariana.

. Dar como inexistentes los cambios y logros alcanzados por la revolución en tan pocos años.

. La Democracia venezolana se rige por una Constitución , que reconoce pluralidad de Partidos, cuenta con un Gobierno legítimo y una oposición normal, que deben actuar en diálogo, pacíficamente, sin recurso a la violencia, con exclusión de toda actividad que se salga de las reglas democráticas. La deslegitimación de la Asamblea Nacional sentenciada con razón por el Supremo Poder Judicial, señala el momento en que la Democracia y el Proceso Democrático de la revolución se acaban y vienen abajo por considerar la Oposición que esa deslegitimación es un golpe de Estado del Gobierno de Maduro. La celebración de la convocatoria electoral del 30 de julio marca la línea roja en que la Democracia Chavista se convierte en dictadura y Maduro en tirano.

En opinión del politólogo Boaventura de Sousa Santos, “Lo que está en curso es usar todos los medios disponibles para poner a los pobres en contra del chavismo, la base de la revoluión bolivariana y los que más se benefician de ella, . Y, en concomitancia, provocar una ruptura en las fuerzas armadas que deponga a Maduro. La política exterior de Europa, (si se puede hablar de tal) podría constituir una fuerza moderadora si, entre tanto, no hubiera perdido el alma”.

. No sólo , pero es a partir de esa deslegitimación de la ANC, cuando la oposición de la MUD (Mesa Unida Democrática) viene presentada por los grandes medios de comunicación con indisimulada mentira: la oposición ejerciendo su derecho, se lanza a la calle, organiza protestas, manifestaciones, huelgas, todo pacíficamente, como si con ella estuviera la gran parte de venezolanos , para reclamar incluso la defensa y derechos de los más pobres, y sufrir como consecuencia la persecución, la tortura y la represión desmedida del Gobierno chavista. Se trata de introyectar en la opinión pública hechos e imágenes de violencia , agresiones y represión atribuidos a las “bandas paramilitares” del Gobierno y así propalar como onda expansiva la impopularidad y crueldad de un Gobierno que ha dejado de ser demócrata y debe ser desalojado. .

Así suenan, por ejemplo, las palabas de la dirigente opositora venezolana Marina Corina Machado: “Desde hace más de cuatro meses hemos ejercido presión en la calle para lograr la salida de Maduro en el más corto plazo , partiendo de la base de que el hambre , la violencia y la miseria no van a finalizar mientras él continúe en el poder.El régimen quiere que la oposición acepte el golpe del Estado de las dos sentencias del Tribunal del Supremo, que les quitaron las competencias al Parlamento. Esto es una dictadura criminal y mafiosa que está enquistada. Ellos son capaces de matar a una sociedad que está luchando pacíficamente por su libertad” (El País , 12 de agosto de 2017).

. El llamado que la oposición hizo para las elecciones una semana antes de las del 30 de julio del Gobieerno, no se hicieron según censo real, con urnas adecuadas y representantes de los Partidos. Las papeletas depositadas, no fueron contadas y se incineraron de inmediato.

No obstante, esta exigua celebración electoral se convirtió, por obra de la gran prensa, en una verdad de gran respuesta popular contra Maduro: votaron 7 millones de venezolanos.

Las elecciones del 30 de julio, abiertas a todos, con procedimiento riguroso, superaron los 8 millones, a pesar de los obstáculos, amenazas, saqueos, ataques y víctimas, para impedir que la ciudadanía fuera a votar. Pese a la evidencia, la gran prensa propalaba haber habido un fraude de un millón de votos y otros de haber logrado apenas tres millones y medio.

Aunque el sentido común se impuso, la mentira circuló. ¿Cómo un Gobierno , que ha tenido el apoyo mayoritario del pueblo en casi todas las votaciones, que ha procurado como ningún otro en la historia el bien y derechos de esa mayoría social, puede tener interés en salir a la calle para reprimir y dañar a esa mayoría? ¿Quiénes, -apoyados y pagados por quién- estuvieron esos días del final de julio instigando, destrozando, matando a la ciudadanía?

.Es obvia y resabida –históricamente innegable- la intromisión de los Estados Unidos en la soberanía de otras naciones, sabedores y firmantes de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional que exigen el respeto y cumplimiento de los mismos.

América Latina tiene mucho que decir de esa trayectoria continua de invasiones, explotaciones y capitulaciones impuestas por la fuerza. Al imperio USA, por destino Manifiesto, es decir, por predestinación divina, se le reserva la misión de conducir y dominar el mundo, sin perder su hegemonía y manteniendo la desigualdad que ha establecido: “”Poseemos cerca de la mitad de la riqueza mundial. Nuestra tarea principal consiste en el próximo período en diseñar sistemas de relaciones que nos permitan mantener estas relaciones de disparidad sin ningún detrimento para nuestros intereses”rge Kennan, jefe del Departamento de Estado en 1945).”El destino nos ha trazado nuestra política; el comercio mundial es y será nuestro. LO adquiriremos como nuestra madre (Gran Bretaña) nos enseñó” Alberto J. Beberidge, exponente de la ideología del Destino Manifiesto” ).

Son palabras de ayer, pero también de hoy: “”Yo pretendo apoyar a América Latina y lograr la restauración pacífica de en Venezuela. Un Estado falido amenaza la seguridad y properidad de todo nuestro hemisferio. No puedoestar tranquilo ante la creación de una dictadura en nuestro hemisferio” (Minke Pince, vicepresidente de Estados Unidos).

La real política del Imperio USA muestra qué hay de verdad en esas palabras, Al imperio USA le importa poco el que en una u otra nación haya democraciao dictadura, siempre que obre subordinada a sus inereses:”Ciertamente Somoza es un hijo puta, pero es nuestro hijo puta”. (Roosvelt) .

Y confirma ser verdad esta real política un estadounidense bien Cocido: “Cuando en nuetras posesiones se cuestiona la quinta libertad (La libertad de saquear y explotar) Los Estados Unidos suelen recurrir a la subversión, al terror, o a la agresión directa para restaurarla” (Noam Chomsky).

Quien no entienda esto, no entiende el fondo de la de la crisis actual de Venezuela: “Sin injerencia externa, estoy seguro de que (Boaventura de Sousa).Venezuela sabría encontrarar una solución no violenta y democrática” .

Quien no entienda esto, no entiende nada. Y si lo entiende, cómo explica que, desde la trinchera de su poder mediático, induzca, divulgue, justifique y ampare la ruta, procedimientos y 0bjetivos de la Alianza opositora de Venezuela (MUD), tan opuesta a la ética y derecho internacional? ¿En sus decenas y centenas de páginas dedicadas al tema, es humana y moralmente aceptable el silencio de la gran prensa, sin que mencione ni denuncie una sola vez el cruel l y cínico intervencionismo yanqui?

¿ Por qué? ¿Para qué?

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Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela

Juan Carlos Monedero

 

En enero de 2017, la Asamblea Nacional venezolana desconoció al Presidente de la República, Nicolás Maduro. Votaron a favor de ese golpe de estado constitucional todos los diputados de la oposición salvo los tres diputados del partido de Henry Falcón, quienes entendieron la gravedad de esa decisión. Venezuela es un sistema político presidencialista desde 1811, influido por el constitucionalismo norteamericano. Al Presidente le vota directamente el pueblo -a diferencia de un sistema parlamentario como el español, donde al Presidente le vota el Parlamento- y le corresponde al Presidente, que es el Jefe del Estado, la dirección del país. Cuando la Asamblea decidió desconocer el poder legítimo del Presidente se estaba poniendo al margen de la Constitución. Se colocaron por voluntad propia en desacato. La prensa internacional no dijo nada.

La gran discusión entre el Presidente Maduro y la Asamblea tiene que ver con las actas de tres diputados de Amazonas. Se ha demostrado que compraron votos entre otras muchas irregularidades, lo que obligaría a repetir la elección en esos tres casos. La Asamblea se declaró en rebeldía y decidió echar un pulso a la Presidencia de la República. A imitación del constitucionalismo europeo, cuando hay un conflicto constitucional entre poderes el Tribunal Supremo puede asumir competencias del Parlamento en los casos en que fuera necesario. Hasta un fantoche como Donald Trump ha tenido que asumir las decisiones recientes del Tribunal Supremo norteamericano. Con su tradicional irresponsabilidad, la derecha española llama a desobedecer el estado de derecho en Venezuela y la decisión del Tribunal Supremo. No me extraña de Esperanza Aguirre o Pablo Casado: el PP, especialmente en Madrid, ha financiado sus campañas electorales con dinero negro. Es decir, el PP lleva varías legislaturas usando maneras propias de golpistas. E históricamente, al menos desde 1936, tienen oído músical para esa partitura. Quienes digan desde España que los venezolanos deben desoír las decisiones de su Tribunal Supremo son unos irresponsables que tiren piedras no solamente sobre el tejado venezolano, sino también sobre el nuestro. Luego tendrán la caradura de quejarse de los comportamientos al margen de la Constitución de la asamblea catalana.

Por si fuera poco, esa Asamblea dominada por la oposición proclamó que el Presidente había abandonado su cargo (algo absurdo y evidentemente falso) y propuso convocar elecciones presidenciales en el plazo de un mes. Ese intento de golpe de estado desde el Parlamento no recibió ni una sola crítica de los que ahora dicen que hay un golpe de estado en Venezuela. Entre ellos, el máximo responsable de la OEA que ayer mismo se reunía en la Ciudad de México con ex presidentes latinoamericanos procesados por lesionar los derechos humanos, y el Departamento de Estado de los EEUU. Qué curioso que justo después haya salido la petición de Almagro de enjuiciar a Venezuela desde la OEA. El papel de Almagro como  Secretario General de la OEA está haciendo mucho daño a la tan necesaria institucionalidad internacional (Pepe Mujica ya se distanció de él de manera definitiva y dejó ver a quién se había vendido). Almagro lleva varios meses mintiendo. Por ejemplo, ha dicho en dos ocasiones recientes que a Venezuela se la ha aplicado la Carta Democrática de la organización (que, tras muchos trámites -ni siquiera iniciados-, podría llevar a su expulsión como ya ocurrió con Cuba pero nunca ha ocurrido con los Estados Unidos, pese a haber promovido golpes de Estado como el de Pinochet contra Allende). Pero era mentira, como demuestra que hoy mismo ha pedido a la OEA que aplique la Carta Democrática. Ergo miente. Todo el rato. Él sabrá por qué, pero en su Uruguay natal dicen que se ha vendido por un puñado de dólares a los que siempre han querido que América Latina sea el patrio trasero norteamericano. Washington siempre busca a un criollo para hacer la tarea del traidor. Almagro no vive en Montevideo.

El Tribunal Supremo de Venezuela ha usado un artículo de la Ley de Hidrocarburos -la principal riqueza del país- que establece que los convenios internacionales y las asociaciones con grupos extranjeros deben ser aprobados por la Asamblea. Como la Asamblea está en situación jurídica de desacato, de manera que no puede -ni quiere- firmar ningún acuerdo, lo que pone en riesgo financiero a Venezuela. Es por eso que el Tribunal Supremo ha asumido las competencias estrictas de la Asamblea para la aprobación de esos contratos, de manera que el país pueda asumir los compromisos necesarios en un momento económicamente complicado por el hundimiento de los precios del petróleo (preguntémonos en España qué pasaría si se hundiera un 80 % el turismo).

El Tribunal Supremo no ha disuelto la Asamblea ni se han convocado nuevas elecciones para elegir nuevos diputados. Lo contrario de lo que están diciendo los medios de comunicación. Lo único que está haciendo el tribunal supremo es asumir unas competencias concretas para evitar que Venezuela se paralice mientras dure el descato. Si los diputados de la oposición quisieran, el desacato desaparecería de inmediato -bastaría con que cesaran en su desconocimiento del Presidente de la República y que reconocieran que los tres diputados elegidos en la Amazonía no pueden hacer uso de su acta debido a las muchas irregularidades probadas-, pero les resulta mucho más rentable seguir regalando falsas portadas a la prensa internacional. La derecha internacional, esa que se regala entre sí viviendas oficiales y que tiene una trama global de fondos buitres -donde están los Aznar, Botella, sus hijos, De Guindos, Rato, Aguirre y toda esa tropa de malos españoles donde también se ha colado algún “socialista” como Felipe González- quiere tumbar a Venezuela, igual que han hecho con Dilma Roussef en Brasil. ¿Quién que no esté vendido a esos intereses puede decir que asumir de manera temporal unas competencias esenciales para firmar unos contratos sin los cuales un país se quedaría entregado a los capitales internacionales es un golpe de Estado? ¿No son acaso los mismos que ven “normal” desconocer al Presidente del Gobierno y llamar a nuevas elecciones? Demasiados hipócritas.

Venezuela necesita mucho diálogo. El choque entre instituciones es malo para el país. Esa debiera ser la tarea de España: ayudar al diálogo. En todo el continente latinoamericano. En México -desde donde escribo- han asesinado este último mes a tres periodistas (¿Nos imaginamos lo que pasaría si hubieran asesinado a tres periodistas en Caracas?) y hay al menos 30.000 desaparecidos. El día a día de México es la aparición de fosas con cadáveres, la trata, el asesinato de mujeres, la desaparición de líderes sociales, la creciente pobreza y desigualdad junto a una impunidad del Estado estremecedora. Aún lloran en México a los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el Presidente Peña Nieto se ríe de las víctimas no reconociendo las lagunas que apuntan al ejército, a la policía y a políticos vinculados al narco en la desaparición de las muchachas y muchachos. Parece que el PP y sectores del PSOE quieren ver a Venezuela convertida en México.  Para seguir la trama de los negocios.

Hay mercenarios que desearían abocar a Venezuela a una guerra civil. Creen que así podrían volver a recuperar el paraíso que tenían cuando controlaban el petróleo contra los venezolanos y venezolanas. Se equivocan, porque el pueblo venezolano no va a permitir que eso ocurra. Apuntar en esa dirección es querer llevar a Venezuela a un escenario terrible como los que ha creado la OTAN y las potencias occidentales en Oriente Medio. Ojalá el Estado de derecho que forma parte de los logros civilizatorios de Europa pueda funcionar también en Venezuela.  Esa es la principal tarea en la que podríamos colaborar los españoles en ese país: ayudar a reforzar el Estado de derecho. Aunque el PP de la Gürtel y la Púnica ¿qué va a enseñar?Fue el diario El país el que celebró el golpe de estado contra Chávez en 2002 y fue el Presidente Aznar el que ordenó a nuestro Embajador a reunirse con el Presidente golpista. Ayudemos a que no vuelva a ocurrir nada de esto. Para ello, es esencial que los que no tienen otros intereses que los del dinero, dejen a la justicia funcionar. Y que nadie sea tan hipócrita para pedir en otros países lo que no pedimos para el nuestro.

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NICARAGUA EN DEFENSA DE LA PAZ, LA PATRIA Y LA REVOLUCIÓN. CARLOS FONSECA TERÁN

Carlos Fonseca Terán.

Dirigente del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua

 

La paz ha vuelto. El triunfo es de todos. Las lecciones también son para todos. Con gran sabiduría y firme liderazgo, el Comandante Daniel Ortega ha decidido retirar las reformas al INSS para crear condiciones favorables al diálogo que comienza mañana, ha iniciado conversaciones con importantes empresarios interesados en contribuir a la estabilidad, y ha invitado al Cardenal Leopoldo Brenes a integrarse al diálogo junto a una representación de la Iglesia Católica. Esto además de la decisión ya anunciada ayer, de convocar a la comisión tripartita integrada por el Gobierno, el Frente Nacional de los Trabajadores y el COSEP para buscar una mejor solución a la necesidad de preservar las conquistas sociales obtenidas por los trabajadores y otros sectores en el tema de la seguridad social, gracias a las acertadas políticas sociales de nuestro Gobierno.

El día de ayer, luego de la primera comparecencia del Comandante y previendo a raíz de ella, un desenlace favorable a la crisis mediante la promoción del consenso, tal como ya está ocurriendo, escribí acerca de la necesidad de que esto sea el inicio de un proceso de consolidación del poder popular y la vanguardia revolucionaria en este proceso de transformaciones sociales que tanto bien ha hecho al pueblo nicaragüense. Esa consolidación, desde mi punto de vista, debe consistir en profundizar el rumbo de construcción del modelo de protagonismo de los ciudadanos en el ejercicio del poder político, que instalamos desde el inicio de esta segunda etapa de la Revolución Sandinista y que hace una diferencia fundamental entre la democracia revolucionaria y la falsa democracia que pretenden vendernos los explotadores y opresores.

Este debe ser nuestro aporte a la necesidad de enfrentar victoriosamente la ofensiva de las fuerzas reaccionarias en nuestro continente, afines a los intereses del imperialismo norteamericano, aunque a algunos no les gusten estos términos, como no les gustan los términos de derecha e izquierda, porque “han pasado de moda” por obra y gracia del pensamiento único que responde precisamente a intereses que se verían afectados si esos términos siguieran (o volvieran a ponerse) “de moda”. Habrán pasado de moda, pero el imperialismo sigue ahí, más agresivo que nunca, invadiendo y bloqueando países, saqueando recursos. Sí, ese mismo que nos invadió desde mediados del siglo XIX con William Walker al frente de sus filibusteros, hecho histórico que conmemoramos los nicaragüenses todos los años; ese mismo que nos volvió a invadir dos veces más a comienzos del siglo XX y al que se enfrentó en ese entonces primero, el General Benjamín Zeledón y después, el General Augusto C. Sandino, iniciador de la lucha revolucionaria por la transformación de Nicaragua y que expulsó a las tropas interventoras yanquis.

Muchos hablan con entusiasmo de Sandino, pero no quieren oír hablar del imperialismo al que Sandino se enfrentó y que está al acecho, promoviendo y/o esperando situaciones como la que acabamos de vivir para lanzar otra vez su zarpazo criminal contra nuestra patria. Esto no significa que los muchachos que anduvieron en las protestas sean agentes del imperialismo, sino que la buena voluntad y los nobles sentimientos de muchos de ellos pueden ser inescrupulosamente aprovechados por el imperialismo en contra de lo que esos mismos muchachos quieren defender.

Para evitar que los enemigos del pueblo malversen la nobleza de muchos de estos jóvenes necesitamos mejorar la obra revolucionaria. El imperialismo está siempre pendiente de la más mínima oportunidad que le permita utilizar cualquier tema que pueda causar controversia y que en vez de ser motivo de debate, sea motivo de discordia y enfrentamiento entre hermanos nicaragüenses para dividir a nuestro pueblo, y lo que acaba de suceder no es ajeno a esto. Hay análisis políticos que vinculan lo sucedido con el guion aplicado a Venezuela con las guarimbas, aunque según las características que pudieron observarse, podría considerarse que el modelo de desestabilización aplicado aquí se acerca más al de Medio Oriente con sus “primaveras” terroristas y terroríficas.

Y volviendo a los conceptos que “han pasado de moda”, también existen la derecha y la izquierda. De derecha son aquellos que defienden los intereses de los explotadores y los opresores, aunque se disfracen de defensores del pueblo, y de izquierda somos quienes defendemos los intereses de los trabajadores, como ha hecho el sandinismo desde el Gobierno, tanto en los años ochenta como ahora, pues no debe olvidarse que los grandes beneficios actuales de los trabajadores y demás integrantes del sistema de la seguridad social en Nicaragua, que hemos defendido quienes estuvimos apoyando las reformas propuestas, pero también muchos de quienes protestaron contra ellas, son conquistas populares alcanzadas gracias a la gestión del actual gobierno sandinista, bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y el valiosísimo e indispensable aporte de la Compañera Rosario Murillo, de quienes tengo la más plena seguridad de que así como han estado al frente de dicha gestión, gracias a la cual se ha reducido drásticamente en nuestro país la pobreza y la desigualdad social, según datos de los organismos internacionales más respetados, se pondrán también al frente de todo lo que deba hacerse para la necesaria consolidación del poder revolucionario del pueblo, encabezado por su vanguardia, el FSLN.

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  DIAMANTINO GARCIA

EL CURA DE LOS POBRES

Benjamín Forcano

El 19 de febrero se cumplieron 19 años de la muerte de Diamantino Garcia Acosta. Muchos, los más jóvenes, no lo conocieron ni recuerdan su estilo de cura. Salmantino, de Ituero de Azaba, marcó un tiempo, dejó huella en Andalucía y en toda España.

Yo soy cura por vocación

Diamantino llegaba en el año 69 al pueblo de Los Corrales (Sevilla), su primer destino, con 26 años. No era de los curitas hechos en serie y conformado. Según escribe Esteban Tabares : “A los pocos días de llegar a Los Corrales, ve mucho ajetreo en el pueblo, camiones cargados de enseres domésticos y autobuses repletos de gente que se marchaban. La concurrida plaza que hay ante la Iglesia se agitaba aquella mañana con las voces de despedida y de lágrimas. Extrañado, pregunta: “¿Qué pasa?”. Y le responden: – “Ná, que se van a los espárragos de Navarra. Aquí sólo se quedan los maestros, los guardias, el médico, los viejos y el cura…” Diamantino contesta: – “Eso era antes. Hoy el cura también se va…

Desde ese día el cura se hace jornalero y temporero, decide vivir como uno más toda su vida: “Me interpeló tanto aquella vida, confiesa Diamantino, que yo no tenía justificación sin me quedaba a la sombra de los santos, encendiendo velas , o despachando papeles. Porque yo no soy cura por profesión, sino por vocación” (Como un diamante, Escritos de Diamantino García, Nueva Utopía, Madrid, 1996, 834 pp.).

No me extraña que, aún fresco el aire del concilio Vaticano II, la actitud de Diamantino fuera criticada por una mayoría, mayoría en este caso clerical. Porque el perfil oficial del cura estaba bien trazado y él se salía del esquema.

Claro que Diamantino no procedía al tun tun ni por capricho, sabía lo que hacía. Pero un cura no era cura desligado de la Misa diaria y entregado a quehaceres profanos, todo lo nobles que se quiera, pero profanos. ¿Cómo un sacerdote podía descuidar el oficio diario de la Misa o subordinarlo a otras tareas temporales?

No soy un funcionario útil

Diamantino, sin embargo, caminaba claro:

Yo era consciente de que mis ideas chocaban con la realidad y que me esperaban grandes dificultades. Pero he de confesar que el concilio Vaticano II recién terminado y todo el aggiornamento que él parecía suponer me animaban a ver con optimismo el porvenir de mi comportamiento pastoral” (Idem, p.56).

Y continúa: “En las tierras del Sur, generalmente domina una Iglesia de cristiandad. Es decir, una agencia de servicios religiosos. Y una institución preocupada por mantener influencias sociales a través de sus obras propias. Así como también ser protagonista del fenómeno religioso cultural de nuestro pueblo, especialmente en alza en una sociedad de consumo que paralelamente desarrolla el individualismo, la superficialidad y la falta de compromiso serio con el hermano. Es lógico que yo no sea considerado un “funcionario útil” por los responsables de la institución eclesiástica.Al contrario, soy más bien problemático. De todos modos, mucho más problemático fue Jesucristo para los defensores del templo” (Idem, 27-30).

Para Diamantino el Evangelio era el Evangelio y la Iglesia institución no andaba en muchas cosas acorde con él: “La institución eclesiástica como tal, escribe, es más un obstáculo que una ayuda -por lo general- para poder hacer creíble nuestro compromiso cristiano en medio del pueblo. El comportamiento de la institución eclesiástica, tradicionalmente, ha estado junto a los bien situados económica y socialmente. A los pobres , sólo se ha acercado con paternalismo y beneficiencia y, a veces, con limosnas. Por eso, es muy corriente que el pueblo identifique a la gente de la Iglesia con los opresores. (Idem, pp. 27-30).

El mandato de Jesús “haced esto en memoria mía” no nos permite en esta sociedad ser neutrales

Pienso que el cura, convertido en funcionario del culto, queda atrapado en la rueda ritualista, severamente minuciosa e impositiva, y casi se ve obligado a desestimar y abandonar la esencial dimensión ético-profética dentro de sus otras tareas ministeriales. Lo expresa con fuerza el teólogo José Antonio Pagola :

La última cena recapitula lo que ha sido la vida de Jesús y lo que va a ser su crucifixión. Reproducir lo que él vivió al término de su vida, plena e intensamente fiel al proyecto su Padre, es la experiencia privilegiada que necesitamos para alimentar nuestro seguimiento de Jesús y nuestro trabajo para abrir caminos al Reino. Hemos de escuchar con más hondura el mandato de Jesús: “Haced esto en memoría mía”.

Quienes como Diamantino habían tomado la opción por los pobres, denunciaban el juego alienador de la religión dominante y se tomaban en serio el mandato de Jesús:

Quienes nos comprometemos con el Evangelio de una manera seria tenemos que optar por los pobres y, consecuentemente , denunciar a los que causan el dolor de los oprimidos. Hay pobres porque hay ricos que ocasionan y provocan la pobreza del pueblo, la emigración, la ignorancia de la gente, el miedo y la humillación. En una sociedad dividida tenemos que definirnos. No podemos ser neutrales. No se puede ser amigo del que causa el dolor y del que lo sufre. No se puede servir a dos señores. Con el Evangelio en la mano no nos queda otra opción. Esto no va a ser fácil, ni cómodo, ni comprendido por muchos “ (Idem, p. 29).

En la Eucaristía recordamos a alguien que fue capaz de revolucionar la historia, que sedujo con su anuncio a millones y millones de seres humanos y cuando lo recordamos se nos enciende el deseo de asemejarnos a él de alguna manera.

La eucaristía no es, al estilo de las religiones, un sacrificio ritual, descomprometido, protagonizado por el cura.

Diamantino ponía en cuestión una religiosidad centrada en determinados momentos y actos de la vida : “Hemos de ser conscientes que muchas veces el templo, las misas, las procesiones, los actos religiosos…difícilmente son lugares donde proclamar y celebrar el amor de Dios por su pueblo. De las palabras sagradas como Dios, Virgen, misas, santos… se ha abusado tanto, desde posiciones interesadas de clase, que los pobres no esperan de eso ninguna liberación. Muy a menudo significan sentimentalismo y no poca magia para un pueblo con escasa información” (Idem, pp. 27-30).

Diamantino, cuando escribía “Yo no tenía justificación si me quedaba a la sombra de los santos, encendiendo velas o despachando papeles”, coincidía plenamente con el buen sentir del teólogo José Antonio Pagola: “La crisis de la Misa es, probablemente, el símbolo más expresivo de la crisis que se está viviendo en el cristianismo actual… Un día, quizá no tan lejano, una iglesia más frágil y pobre, pero con más capacidad de renovación emprenderá la transformación del ritual de la eucaristía, y la jerarquía asumirá su responsabilidad apostólica para tomas decisiones que hoy no nos atrevemos a plantear”.

La Misa o Cena del Señor es una Buena Noticia para los pobres y una Mala noticia para los ricos

Escribe Diamantino: “Hay que amar a todos. Esto es verdad. A los pobres se les ama ayudándoles a liberarse de sus sufrimientos. A los ricos se les ama ayudándoles a liberarse de sus cegueras, de su apego injusto a los bienes que son de todos, de su insolidaridad ante el dolor del pueblo. En este sentido, mi experiencia me dice que el Evangelio no es buena noticia para todos. Cuando se presenta como mensaje del Reino de Dios (justicia, amor, paz, et., ) lo reciben como buena noticia los pobres. Pero, por lógica humana, los ricos se resisten y normalmente no aceptan por las buenas lo que es buena noticia para todos” (Idem, p. 29).

Misericordia quiero, no sacrificio

Sería interesante un estudio histórico-teológico que nos mostrase cómo se llegó a establecer la creencia y norma de que la vida del clero –y bajo él la del pueblo- tenía que girar en torno a la repetición constante, ritualista e ilimitada del Santo Sacrificio de la Misa.

Diamantino apunta acertadamente a lo que debe ser objeto de una renovación radical de la Misa, porque todavía es habitual en nuestros templos ofrecer a Dios un sacrificio (orad para que este sacrifico mío y vuestro…), algo de lo que poseemos, para alcanzar su reconocimiento.

Jesús fue muy crítico con el culto sacrificial: “Misericordia quiero y no sacrificio” ( Mt 9,13). Debiera quedar claro de una vez por todas que la muerte de Jesús no se la puede seguir interpretando como un sacrificio y menos como un sacrifico de expiación. La sangre de Jesús no es el precio de rescate exigido por Dios. La eucaristía no es la representación incruenta del sacrifico de la cruz ni tiene un valor infinito. Si es una representación no es un sacrificio verdadero, pues un hecho histórico es irrepetible. La muerte de Jesús ni se repite ni se la sustituye.

La eucaristía no es, por tanto, un sacrificio porque ni hay víctima (la cual sería Jesús), ni él es el sacerdote que la inmola (sería autoinmolación). Jesús es víctima ciertamente pero “víctima de la alianza entre la razón de Estado romana y el odio de la casta sacerdotal judía”. No obstante, “Una manera de pensar y de hablar cercana a la sacrificial no sólo revivió con fuerza en la Iglesia y penetró toda la piedad, sino que se impuso como interpretación oficial y exclusiva incluso de la muerte de Jesús, así como del culto central de los cristianos, la eucaristía” (Roger Laeners, Otro cristianismo es posible, p.189).

El secreto que dio sentido a la vida de Diamantino

Diamantino, unido al pueblo, pasó a vivir como uno más, sin privilegios ni protagonismos, pronto a analizar las causas de las injusticias, luchar contra ellas, organizarse y así forzar un cambio de actitudes y estructuras. Pero, la razón que le movía a eso era ser fiel a Jesús de Nazaret, quien lo había seducido y a quien le había prometido seguir: “Abrigábamos el convencimiento evangélico de querer seguir los pasos de Jesús de Nazaret al que veíamos un hombre sencillo que vivió la vida de los pobres de su pueblo” (Idem, p.43).

Yo creo que está aquí la fuerza dinamizadora de toda la vida de Diamantino. Tener al Nazareno como referente y medida es comprometido. Redescubrir a Jesús de Nazaret es la necesidad fundamental para la conversión de los cristianos y para acabar con todas las manipulaciones que con El hemos hecho. La figura de Jesús nos lleva al Cristo y hace suprimir todos los ídolos que en su nombre hemos servido.

Al Señor no lo podemos conocer como Salvador ni imitar como Hombre si los separamos del contexto humano y sociohistórico de su vida. Jesús es el resucitado por haber sido, primero, testigo de la verdad, defensor de la justicia, abogado de los pobres, gran profeta y, por ello mismo, procesado y crucificado. Acceder a Jesús es aceptar su proyecto, el reinado de Dios como lo último de la vida, lo cual quiere decir que esa utopía puede y debe historificarse, allí sobre todo donde hoy se encuentra mayormente esa multitud de rostros sufrientes, señal, signo y sacramento del rostro mismo de Jesús: “Cuanto con uno de estos hermanos míos más pequeños lo hicisteis, conmigo lo hicisteis”.

Diamantino vive poseído por la certeza de que el verdadero cristiano debe hacer lo que hizo Jesús de Nazaret: anunciar la Buena Nueva a los pobres. Sobre él hablaron en la radio así, en la mañana del jueves 9 de febrero: “Diamantino era el corsario de Dios y del hombre, allí donde al hombre no le llegan nunca los encargos de Dios. Y era su abogado y su escudo, su mano y su voz. En el campo y en cualquier lugar donde la pobreza o la marginación necesitara la urgente y casi siempre extrema unción de la palabra y el aliento.

La hostia y el mendrugo a un tiempo. El Padre nuestro y la reivindicación obrera a un tiempo. La Palabra de Dios y el silencio del hombre. La paz para los buenos y la guerra contra los que no les dejaban vivir. Púlpito y olivo. Altar y labrantío. Cáliz y cántaro. Y siempre esa voz insobornable, siempre esa idea, tan pacífica y tan guerrera a un tiempo, contando la verdad sin pliegues, tan sencilla como tú: “Medio mundo se muere de hambre y otro medio de colesterol; y así no puede ser” (Idem, p. 19).

En la mañana del jueves 9 de febrero, Diamantino dijo a Esteban Tabares: “Me voy”. Y así fue. Y yo, en la Misa, abarrotada hasta en las calles próximas y presidida por el cardenal Carlos Amigo con más de cien sacerdotes en el altar, dije:

“Es la hora de la verdad última:la muerte nuevo comienzo,

la entrada en la última realidad: “Lo que el ojo humano nunca vio ”.

Un aviso de eternidad, para que la vida presente sea no más

que ese cielo de justicia, de amor y de paz.

Diamantino, hermano: rota la crisálida de tus restos,

te hallas vivo, nuevo, más allá de la muerte.

Has entrado para siempre en el invisible Reino de Dios.

Lo decimos, ¿pero lo creemos?

Hermano Diamantino: ¿te lloramos o nos felicitamos?

 

 

Socio-político-religioso