La señal del cristiano es el Amor.Faustino Vilabrille

La señal del cristiano es el Amor
Que lo tenemos que expresar siendo manos de Dios, pies de Dios, ojos
de Dios, oídos de Dios, brazos y abrazos de Dios, boca de Dios, como lo
fue Jesucristo sobre todo para los más empobrecidos y necesitados de
la Tierra, pero donde hay un ser humano haciendo daño a si mismo o a
otra persona ahí hay otro Judas traicionando a Jesucristo, porque para
Dios cada ser humano somos Jesucristo.
Qué pensar de algunos Cardenales como Gerhard Lutwig Müller,
Robert Sarah o Brandmüller y algunos Obispos y falsos teólogos que los
secundan y que se oponen con furia al Papa Francisco que intenta hacer
reformas elementales en la Iglesia que la vuelvan por lo menos un poco
más coherente con el Evangelio. Parece que todavía no han descubierto
cual es la señal del cristiano. ¡Qué hicieron ellos más que mirar para otro
lado ante el abominable crimen de la pederastia y le dejaron a Francisco
en las manos esta terrible patata caliente!
Comentario al Evangelio de Juan 13,31-33a.34-35
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el
Hijo del hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en él
también Dios lo glorificará en sí mismo: y pronto lo glorificará). Hijos
míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento
nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por
la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a
otros».1.-Hay demasiados Judas en este mundo, demasiados traidores y
traicionadores, que hacen mucho daño, porque casi siempre saben hacer bien el
mal y por eso el daño es aun mayor. Por el contrario hay quienes saben hacer
bien el bien, y por eso el bien que hacen es muy grande. A este grupo
perteneció Jesús de Nazaret, que «pasó haciendo el bien y curando a todos
los oprimidos por el mal porque Dios estaba con El», nos cuenta el
Evangelista Lucas. Pero donde hay un ser humano haciendo daño a si mismo o
a otra persona, ahí hay otro Judas traicionando a Jesucristo, porque lo traiciona
en los seres humanos que somos Su presencia.
¿Quiénes son los grandes judas de nuestro tiempo? Ya los hemos
nombrado muchas veces, todos los tenemos en la cabeza. Son los principales
responsables de casi todos los males y grandes sufrimientos que hay en el
mundo. Hoy los dejamos en paz, aunque viendo el mal que causan parece que
no lo merecen…
Pero también hay pequeños judas, a veces no tan pequeños, que somos
cada uno de nosotros, unas veces porque secundamos a los grandes judas
tomándolos como modelo de hombre y queriendo ser como ellos, y otras veces
porque nos hacemos abundantes maldades unos a otros. Por ejemplo:
-Entre los EE.UU. China, Alemania, Italia, Japón, Francia y España gastamos
al año 30.395 millones de euros en helados, mientras casi 800 millones de
personas carecen de un bocado de pan, entre las que están 217 millones de
africanos que no disponen de 1 ó 2 euros al día, muchos enfermos de
tuberculosis o sida, a los que casi no sirve de nada darles medicamentos para
curarse, porque es darlos a estómagos vacíos, y así no funcionan; y en España,
en 2018, tenemos nada menos que 8,6 millones de personas en exclusión
social, de las cuales unos 4 millones sufren exclusión social severa (Informe
Foesa-Cáritas).
-Gastamos en perfumes unos 25.808 millones de € mientras unos 844
millones de personas no tienen un servicio básico de agua potable y 4500
millones carecen de saneamiento, lo que supone la muerte por diarrea de 990
niños al día, menores de 5 años.
-Nos gastamos en bebidas alcohólicas de alta graduación nada menos que
253.126 millones de euros, mientras cientos de miles de personas se alimentan
de hojas, raíces y cortezas de árboles. Aquí tiramos las mondas de la fruta, de
las patatas…, a los pobres de Guatemala o Ruanda nunca les vimos hacer eso.
-Podríamos seguir hablando de otros gastos cuantiosos, no solo innecesarios,
sino además dañinos, como en tabaco, drogas, juego, sexo, además del
enorme gasto económico y social que generan las enfermedades derivadas de
esas dependencias.¿Estamos educando a la juventud para que no caiga en esas adicciones y
dependencias esclavizadoras que con frecuencia destruyen la propia vida, la de
la familia, y de la sociedad? Por el contrario les ayudamos a descubrir el
sentido de la vida, la autoestima, el respeto a todos y a todo, la empatía con el
bien común y la naturaleza, la solidaridad con los que sufren, la acogida y el
voluntariado con los inmigrantes, la generosidad con los empobrecidos del
Tercer Mundo en tiempo y dinero?
2.-¡Qué serenidad, valentía, fe y fortaleza tenía Jesús, que viendo a Judas salir
a consumar su traición, les dice a los discípulos: «Os doy un mandamiento
nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado «. Cómo ante lo
que se le viene encima reacciona en positivo y les dice: «Ahora va a ser
glorificado el Hijo del Hombre». Es una glorificación que le llega por el
compromiso tan grande que asumió y le va a conducir a ser asesinado,
condenado a muerte de cruz de forma totalmente injusta y cruel. No le llega
por la inmolación voluntaria de morir crucificado, sino por el compromiso
con los empobrecidos y esclavizados de Galilea denunciando las injusticias
de sus opresores, religiosos y políticos, que por eso mismo lo condenan a
muerte. Su muerte fue un asesinato religioso-político. Su amor a aquellas
gentes fue tal que le lleva a arriesgar la vida por ellas. Una persona quiere
de verdad a otra persona cuando es capaz, y lo hace, de dar la vida por ella.
Eso hizo Jesús de Nazaret. Fue plenamente consciente del compromiso que
asumía. El amor a los demás y de unos a otros es la señal que demuestra
que somos discípulos de Jesús: “conocerán que sois mis discípulos si os
amáis unos a otros”. La señal es el amor.
Qué pensar, por tanto, de algunos Cardenales como Gerhard Lutwig
Müller, Robert Sarah o Brandmüller , y algunos Obispos y falsos
teólogos que se oponen con furia al Papa Francisco que intenta hacer reformas
elementales en la Iglesia que la vuelvan por lo menos un poco más coherente
con el Evangelio. Parece que, presumiendo de saber muchas teologías y
liturgias, todavía no han descubierto ni lo más elemental: cuál es la señal del
cristiano.
Donde hay amor allí está Dios.
Un abrazo muy cordial a tod@s.-Faustino
Nota: algunos me habéis pedido que os enviemos estos comentarios también en
WORD. Si hay más interesados me lo decís; podemos hacerlo sin el menor
problema.