La buena Política en la Catalunya de todos el 28A Andrés Marí

 

La buena Política en la Catalunya de todos el 28A
Andrés Marí
Puede cambiar cualquier cosa, excepto la realidad, que no cambia si antes no cambia
quien o quienes la viven. Esto fue violado hace mucho tiempo, dando paso a la
manipulación de la realidad sin que los que la viven pudieran apenas intervenir.
El Catalanismo ya había ocupado algún poder con la Renaixença a mediados del siglo
XIX en el lenguaje, el arte y la literatura. Con el avance de la industria en el
territorio, la clase trabajadora empezó a instalar, con cierta normalidad, lo que solo
existió desde la construcción y ejercicio de la lengua catalana: la permanencia de una
identidad propia. El franquismo quiso destruirla, pero como pasa con todo lo que es
auténtico, las fuerzas naturales de los seres humanos la hicieron sobrevivir.
Lo curioso del actual conflicto de Catalunya con España es que la manipulación no
fue planteada por el Catalanismo, sino por el más rancio Españolismo. Esto propició
la segunda manipulación dirigida por el hermano de clase catalán y por intereses en
pugna que aún no conocemos del todo. Regándole un poco de agua humillada y
expoliada por España, el sentimiento catalán más popular acrecentó su fertilidad
como la espuma con fuerza titánica. Le era inconcebible oír ser tan agredido y
reprimido y ni siquiera desviado, por “extraños”, a una rebelión que podía representar
la CUP, en grado superior de combate, y ERC en su socialdemocracia desarrollada.
No se trata de excluir a nadie, pero las cosas, como son. Después de múltiples
nombres, la Derecha catalana no logra la unidad en torno suyo y aboca al pueblo
catalán a plantearse seriamente las luchas clasistas aún vigentes. No se quiere repetir
el predominio de las Derechas como pasó con la transición española del 78. Quizás
por ello, en Catalunya el voto de los independentistas del 28A irá a ERC y para
PODEMOS el de los no independentistas.
Se dice que cuando se trata de la patria, no se debe hablar de política. Es lo contrario,
es cuando más debemos hablar al estar en juego la buena política para todos.
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