Guaidó se va a los Carnavales de Caracas.Por Andrés Marí

Guaidó se va a los carnavales de Caracas Andrés Marí

Después de la comparsa creada en Cúcuta con la ‘ayuda humanitaria urgente’ al pueblo venezolano que no le salió bien y emprender una gira por varios países latinoamericanos que respaldan su autoproclamación presidencial en Venezuela, Juan Guaidó ha declarado en Ecuador que el martes próximo, como muy tarde, volverá a su país “que está en carnavales.” Si el Poder Judicial Venezolano lo detiene por haber infringido la prohibición para salir del país, habrá de ser entendido como el proceder legítimo en que se cumple con lo que estipula la ley en todo el mundo, y si no lo detiene por considerar que este hombre inició con mucha antelación los carnavales de Venezuela y que su disfraz de fantoche no lo merece, habremos de observarlo como un rasguño de alegría a la desastrosa intención de alguien que intentó llevar al pueblo venezolano a una guerra civil de consecuencias imprevisibles para todos. Espantoso disfraz el de Guaidó para celebrar los carnavales, pero ¿qué puede hacer con él un Poder Judicial que ha de preciarse por cuidar la paz del país completo y de todos sus habitantes? No tiene opción: detener al instigador nacional e internacional de una situación que ya “no tiene todas las cartas sobre la mesa”, como proclamó el títere de turno al defender una intervención militar extranjera en su propio país. Ni siquiera el gobernante argentino Macri ni la retrógrada Unión Europea que lo reconocieron comparten las palabras del disfrazado y dicen que “la situación venezolana ha de resolverse de forma política, democrática y pacífica”. Pero, ¿qué se entiende por estos conceptos? ¿Que ya cesó el apoyo internacional que Guaidó había logrado? Sí y no. Sí porque nadie, excepto EEUU y algunos de sus acólitos latinoamericanos, quiere guerras en la que no se sabe si, después de tantas coacciones y amenazas al ejército venezolano sin que este se haya doblegado, puede incendiarse toda la zona. Y no porque ya la política, la democracia y la paz en el mundo están en manos guerreristas.