Entrevista a BENJAMÍN FORCANO Hace CINCO AÑOS ¿Cuánto habría ahora que añadir?

Entrevista a BENJAMÍN FORCANO Hace CINCO AÑOS ¿Cuánto habría ahora que añadir?

Para TV 2: Eduardo Trillo, Profesor en Facultad de Derecho de la UNED

Rigaud Gilbert, del CEMAV

Papa nº 266

Jorge María Bergoglio

Elegido 13 – marzo – 2013

Cardenales electores presentes: 115

Primer papa latinoamericano

Primer papa jesuita

P R E G U N T A S

1.¿Qué actividad pastoral realiza Benjamín Forcano ahora?

2.¿Cuál es la realidad de la Iglesia católica actual?

3. ¿Qué grupos existen dentro de la Iglesia actual y cuál es su poder?

4.¿Existe otra Iglesia que sobrevive en las catacumbas?

5.Balance del papado de Benedicto XVI.

6. ¿Esperaba la elección del Papa Francisco?

7. ¿Qué hay detrás de un cónclave como el último?

8. Semblanza del nuevo Papa, que destacaría de su pasado.

9. En el currículo del Papa existe un punto oscuro, la época de la dictadura en Argentina cuando él era la cabeza de los jesuitas.

10. ¿Qué opinión le merecen las opiniones sobre los males de la Iglesia, y sobre todo de la curia, que está expresando el Papa?

11. ¿Y sobre su visión de la justicia social, la mujer, la homosexualidad y el celibato? ¿Tendrán consecuencias?

12. Qué peligros acechan al Papa y a sus planes de cambio?

13. ¿Quién ganará?

1.¿Qué actividad pastoral realiza Benjamín Forcano ahora?

La de siempre. Yo me he dedicado a anunciar el Evangelio de Jesús, el proyecto de vida que él enseñó y practicó. Cada vez lo tengo más claro: como cristiano, esté donde esté y haga lo que haga, mi tarea es aplicarme a seguir a Jesús, conocerlo bien y reproducir su estilo de vida. Y este empeño trato de llevarlo a los demás, porque estoy convencido de que la vida de Jesús, es para el ser humano clave, camino y meta para una realización plena de la existencia humana.

Mi pastoral no es otra que la del Evangelio, nace de él y se alimenta de él. Lo cristiano es lo más profundamente humano, porque Jesús fue hombre y vivió nuestra vida humana y de él aprendemos cómo vivirla.

Me resulta natural que el Evangelio sea como la savia de todas las actividades de la vida cristiana, todas parten de él y todas vuelven a él. Y entre todas ellas hay relación y cooperación. Para ser un buen educador, un buen catequista, un buen liturgo, un buen ecologista, un buen economista, un buen jurista y un buen político, hay que ser un conocedor básico de la Biblia y de la Teología, de la vida del Nazareno.

El anuncio del Evangelio de Jesús es lo único, pero abordado en mil campos y de mil formas. A mí, me ha tocado hacerlo como profesor de teología, conferenciante itinerante, editor, escritor, colaborador de revistas, impulsor de Congresos y Foros de Teología, articulador de movimientos y colectivos cristianos, aliado de proyectos políticos emancipadores, etc. En el proyecto de Jesús, nada queda fuera de su inspiración y en todo debe hacerse patente su espíritu de justicia, fraternidad y liberación.

Esto me permite afirmar tres cosas fudamentales:

Primera, Yo me he dedicado a seguir a Jesús a través de la teología, de su estudio y enseñanza, una enseñanza oral y escrita, en muchos lugares y de muchas maneras. Siempre he intentado profundizar los principios evangélicos, los valores que debo anunciar y las opciones que debo mantener . Hay muchas cosas que no me sirven, que me sobran , que no resultan compatibles con este estilo de vida de Jesús y no me hacen feliz.

Segunda: mi enseñanza va unida a la vida, no puedo enseñar una cosa y hacer otra, mi enseñanza tiene que ir avalada con mi testimonio, de otra manera, poca o ninguna credibilidad tendría mi enseñanza.

Tercera, yo vivo en el mundo actual. Y a él se ha llegado tras largos siglos de recorrido. Y los avances éticos, científicos y tecnológicos que se han ido dando nos permiten abandonar muchos prejuicios, errores o falsas creencias del pasado.

Los principios del Evangelio son siempre los mismos, pero la interpretación y aplicación que de ellos hacemos, pueden resultar muchas veces deficientes, contradictorios, no conformes con nuestro conocimiento de hoy. No podemos contentarnos con repetir las respuestas del pasado, cuando éstas quedan sobrepasadas y no responden a la conciencia de una mayor verdad, de una mayor igualdad y de una mayor justicia.

Una mejor interpretación del Evangelio nos obliga a reajustar ideas y comportamientos del pasado. La complejidad antropológica, filosófica, éticoreligiosa y tecnocientífica de nuestras sociedades modernas plantean preguntas que en el pasado no se hicieron y que hoy reclaman respuesta.

Pero , deseo dejar claro al mismo tiempo que las nuevas interpretaciones no abogan por el olvido o abandono de los principios éticos y evangélicos de siempre: haz el bien, respeta a los demás, practica la justicia, sé misericordioso, haz con los otros lo que tú quieres que ellos hagan contigo, quien quiera ser el primero que sea el último, quien quiera honrar a Dios que lo haga en el prójimo, sé perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto,etc.

2.¿Cuál es la realidad de la Iglesia católica actual?

La realidad actual podemos tocarla en dos de sus dimensiones fundamentales : una originaria y otra histórica. La originaria está constituida por Jesús de Nazaret, quien vive y anuncia la gran novedad del reino de Dios, y suscita el movimiento de quienes le van a seguir para anunciar ese reino, hasta hacer de este planeta una gran familia de hermanos, todos con la misma dignidad y derechos.

Y la segunda, la histórica, la que crece y se despliega a lo largo de la historia. En la actualidad , esa realidad , vista sobre todo a partir del segundo milenio, se ha configurado como un modelo de poder centralizado, que elabora una visión doctrinal, litúrgica, moral y canónica, única para todos los pueblos y culturas que se reúnen en ella.

Este es un modelo, que se organiza en torno a la autoridad suprema del Papa y, en dependencia de él, de los obispos y sacerdotes. Constituye la parte clerical de la Iglesia, depositaria del saber, del gobierno y de la santidad. Y, en contraposición, está el laicado, sin más misión que la de aprender y obedecer. Podemos decir que es el modelo romano, caracterizado por el clericalismo, el uniformismo y el monopolio.

No si razón, el represaliado teólogo Leonardo Boff puede escribir ”Para los grupos conservadores ha sido especialmente intolerable que el Papa Francisco haya recibido en audiencia privada a uno de los iniciadores de la “condenada “ Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez . Se sienten aturdidos ante la sinceridad del Papa, al reconocer errores en la Iglesia y en sí mismo, al denunciar el carrerismo de muchos prelados, calificando de “lepra” el espíritu cortesano y adulador de muchos en el poder, los llamados vaticanocéntricos”.

Por más que hayan pasado siglos, el Papado se fue configurando con rasgos que nada tienen que ver con el Evangelio y el estilo de vida de los apóstoles. Al declinar el imperio romano, tras los siglos tercero y cuarto, en condiciones favorables, los obispos de Roma sobre todo, asumieron funciones de orden y mando. León el Grande (440-461) , alcalde de Roma, fue el primero en usar el nombre de Papa, reservado a los emperadores. Poco a poco fueron adoptando las insignias e indumentaria imperiales, el báculo de oro, la capa sobre los hombros revestida de armiño y orla de seda, el formar la corte y el residir en palacios. Proceso que culminó con Gregorio VII (1021-1085) , que se arrogó el poder absoluto en el campo religioso y secular, situándose “más cerca del palacio de Herodes y de Cesar Augusto que de la gruta de Belén y de la casa del artesano de Nazaret” (L. Boff).

La perpetuación de este modelo, acogido poco menos que como divino por muchos de los cristianos actuales, se basa en una confusión fundamental: creer que los Papas eran herederos de un poder sagrado en lugar de un servicio sagrado. Nada más lejos del estilo de Jesús, quien siendo el Señor siempre estuvo a la mesa como el que sirve y no como el que debe ser servido.

Tal modelo lleva a la Iglesia Institución a autodefinirse poseedora de la verdad, establecer un pensamiento único, no tolerar la crítica ni la creatividad, marginar y castigar a los disidentes, aun cuando con ello deje conculcados derechos humanos fundamentales. Es lo que, ya en nuestros días, practicó el cardenal Ratzinger en el posconcilio, poniendo bajo severa censura a más de 100 téologos, la mayor parte de ellos peritos del concilio Vaticano II. Por lógica interna dicho modelo selecciona, favorece y nombra a aquellas personas (sacerdotes, obispos…) que ensalzan la autoridad y le prestan ciega obediencia. Y, ajeno a lo que el Evangelio dicta para cada situación y circunstancias concretas, impone normas, ritos y lirturgias uniformes, válidas por igual para toda clase de personas y públicos.

Este modelo, que se consolidó con Trento, ha llegado hasta nuestros días, hasta el concilio Vaticano II, en el que la primacía romana y clerical fue sustituida, al menos teóricamente, por la pluralidad cultural y la primacía del pueblo de Dios. La centralidad ya no la tiene un poder sagrado absoluto sino el Evangelio, que sobrepasa todas las culturas y en todas ellas se hace presente. Una cosa es la perennidad del Evangelio y otra las formas que va adoptando en lo limitado y relativo de las culturas de cada época. El Evangelio, como anuncio de la Buena Nueva del reino de Dios, permanece: las formas históricas cambian y se van perfeccionando.

El Vaticano II marcó este paso fundamental de un catolicismo romano centralizado, uniforme y cerrado a otro periférico, pluriforme y abierto. Esto prometía una renovación profunda, un dar la vuelta a muchos planteamientos, un dejar atrás el atraso y la oposición a la modernidad, un dialogar con las ciencias y un confrontar la fuerza transformadora del Evangelio con las estructuras económicopolíticas y culturales de nuestra sociedad.

Pero este cambio, iniciado en el Vaticano II, quedó desactivado y paralizado por la involución de los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Eran muchas las cosas que oscurecían o negaban los valores del Evangelio.

Y esa revolución paralizada es la que ahora el Papa Francisco ha puesto en marcha. Se trata simplemente de anunciar lo primero y lo que nunca debiera haber faltado: el anuncio de la llegada del reino de Dios, proclamado por Jesús , por su vida y enseñanza.

Jesús atrae, cautiva, incita a un nuevo vivir humano, universalmente emancipador y libre, igualitario y fraterno, solidario y gozoso, en tanto que la Iglesia en muchas de sus cosas ha oscurecido y obstaculizado ese acceso al reino de Dios.

3.¿Qué grupos existen dentro de la Iglesia actual y cuál es su poder?

Siempre en la Iglesia hubo seguimiento de Jesús y fue intensa la actividad de quienes practicaban las Bienaventuranzas. El espíritu más que en las instituciones trabaja en las personas y en ellas crece más el amor que el poder.

Pero no hay comunidad de personas, eclesía, sin una determinada organización de la misma. Como he dicho, en el segundo milenio se impuso y prevaleció un modelo comunitario bipolar: clérigos y laicos, los unos arriba y los otros abajo, los unos para enseñar y mandar y los otros para aprender y obedecer, los unos para dictaminar leyes y los otros para cumplirlas.

Este modelo, de poder centralizado y monocultural, se expandió de arriba a abajo a toda la cristiandad: Papa y Curia Romana, Diócesis, obispos y parroquias, Congregaciones y comunidades religiosas, Institutos seculares y Movimientos laicales, etc.

Dentro de esta escalonada subordinación eclesial, se han constituido grupos que han propiciado más la obediencia a la Jerarquía que la creatividad, la libertad y la profecía, son los grupos conservadores , (Opus, Legionarios , Comunión y Liberación, Neocatecumenales, etc.) que entienden el seguimiento de Jesús y su reino como espiritualidad interior e individualista, sin relevante incidencia transformadora en la sociedad y en los procesos de la historia; a estos movimientos no les preocupa tanto el cambio social cuanto la mejora y salvación espiritual de sus individuos. Consideran impropio de la fe, la lucha por la transformación de las estructuras de la sociedad. Y por eso su ausencia o escasa participación en el campo de la democracia, de la justicia y de los derechos humanos.

4. ¿Existe otra Iglesia que sobrevive en las catacumbas?

Afortunadamente . Se ha hecho más visible e intervencionista la Iglesia del poder, y ha sido controlada, silenciada y censurada la Iglesia del servicio y de la denuncia. Frente al intento involucionista, con público apoyo y aplauso, ha operado el proyecto de otra Iglesia creativa, crítica, coherente y fiel que le ha tocado sufrir la sospecha, la desaprobación, la calumnia y la marginación.

No fue acogido ni promovido dentro de la Curia y en el ámbito de los obispados, el pacto que 40 obispos, en Noviembre de 1965 al finalizar el concilio y en la catacumbas de santa Domitila, suscribieron en 12 puntos: vivir según el modo ordinario de la población, renunciar a la riqueza, no poseer bienes muebles ni inmuebles, confiar a laicos la gestión financiera de las diócesis, renunciar a todo título de grandeza y poder, evitar todo privilegio y preferencia a los ricos, dar todo lo que sea necesario , transformar las obras de beneficencia en obras sociales, trabajar para que las leyes, instituciones y estructuras sociales encarnen políticamente la justicia , la igualdad y el desarrollo de todos, comprometerse a que nuestro ministerio sea un verdadero servicio.

Ellos, y otros muchos, en la penumbra han hecho que se cumplan las palabras de Jesús: “Os perseguirán por causa mía, pero con vuestro aguante consigueréis la vida” (Lc 21, 1 y 19).

5. Balance del papado de Benedicto XVI.

No es fácil, pero puedo intentar aludir a él con tres palabras: como teólogo, como prefecto del exSanto Oficio y como Papa.

Como teólogo: preparado, con vocación de investigador, tenaz y brillante. Pero, su reflexión teológica la hizo desde arriba, desde un marco eurocéntrico, ajeno a las heridas de la miseria, del hambre y de la esclavitud. La realidad dramática del Tercer Mundo no golpeó su corazón y no movió su inteligencia a una teología transformadora y liberadora.

Como Prefecto de la Doctrina de la Fe, no analizó directamente la teología de la liberación, se creyó los errores y calumnias que los enemigos de ella le proporcionaron, se hizo responsable del destierro y sufrimiento de muchos teólogos de su tiempo. Tampoco supo captar e impulsar la novedad del Vaticano II, antepuso su juicio unilateral y negativo sobre el proceso posconciliar al sentir general, enormemente valioso, de otros obispos y teólogos.

Como Papa, tuvo el mérito inmenso de abrir los ojos a las miserias y abusos que había dentro de la Iglesia, se reconoció incapaz de arremeter contra ellas y con humildad y fidelidad renunció haciendo un gran servicio a la verdad, la libertad y al mismo ministerio petrino. Por encima de su bien personal, puso el bien de la Iglesia, a la cual creyó poder servir mejor con su renuncia. Su gesto posibilitó todo el cambio posterior.

6.¿Esperaba la lección del Papa Francisco?

No, pero tampoco la excluía. En principio, el largo período involucionista anterior, inclinaba a no esperar gran cosa. Pero fluctuaba también en las altas esferas un clima de malestar, de inconformismo y de querer superar una situación que para muchos resultaba insoportable.

7. ¿Qué hubo detrás del cónclave último?

Hubo unos cardenales que llegan de los cinco continentes, pero que son conscientes del momento grave que está viviendo la Iglesia, por abusos, corrupciones y escándalos que le están haciendo perder prestigio y credibilidad. Y esos abusos se alojan en el Vaticano, en la cúspide de la Iglesia. Y en las reuniones previas al Cónclave se intercambian informes y protestas por todo esto y planes de urgente reforma.

Detrás de ese conclave, está sobre todo el espíritu y la voz potente de muchos sectores de la Iglesia, que denuncian la cerrazón e inmovilismo de la Curia, la hegemonía de los movimientos conservadores, el atraso y desconexión de la Jerarquía con la modernidad y la cultura actual, su silencio y complicidad con la opresión del poder económico dominante, la necesidad de volver al Evangelio y retomar el espíritu del Vaticano II y sus reformas paralizadas.

La Cristiandad esperaba algo nuevo, un paso que cambiase la situación.

8. Semblanza del nuevo Papa, qué destacaría de su pasado.

Han pasado apenas ocho meses desde su elección y lo hecho y dicho por el Papa Francisco dibuja ya una semblanza de su personalidad y de la manera de entender su misión de Papa.

Como cristiano, que cree en Jesús y lo sigue, ha manifestado ser y tenerse entre los discípulos de Jesús como uno más, sin pompa ni ostentaciones; sentirse a gusto entre los más necesitados y pobres, tratándolos con llaneza y ternura; optar por un mundo de justicia y solidaridad donde el amor lleve a superar las desigualdades y marginaciones; hacer suya la cultura del encuentro, del respeto mutuo, del diálogo donde quepa la verdad de todos y de cada uno, sin que nadie intente imponer la suya por la fuerza como la única verdadera; denunciar con su austeridad y pobreza la idolatría opresora del dinero; condenar la tiranía de un sistema económico que divide a la sociedad en ricos y pobres, en empobrecedores y empobrecidos.

Como Papa se ha visto saliendo de abajo, de una comunidad en la que ha recibido la Buena Nueva de seguir a Jesús desde los más pobres, marcado por el drama del Tercer Mundo; donde él está para servir y no ser servido, donde los último serán los primeros y los primeros los últimos; donde la Iglesia no puede constituirse como centro y referencia de sí misma sino como portadora y anunciadora de Jesús de Nazaret, de su reino, en el que se entra tratando a los que nada o poco cuentan en la sociedad como si fueran él mismo; donde los logros de la modernidad y la fraternidad primaria del Evangelio inspiran un gobierno corresponsable y democrático, con la participación de todos, hombres y mujeres; donde la luz de razón y de la ciencia entran en diálogo con la fe, articulándose una y otra al servicio de la única verdad.

Como cristiano y como Papa su pasión es Jesús de Nazaret: su reino es el proyecto que puede y debe inspirar una nueva sociedad.

Todo esto no le viene al Papa Francisco de la nada, sino de la formación sólida de su pasado como jesuita; de su arraigo en el mundo latinoamericano, testigo de los dolores, miserias y explotaciones del Tercer Mundo; de su dedicación al estudio y a las ciencias; de su afán de conversar y entenderse con todo el mundo, lo que le exije idoneidad para el encuentro, el diálogo y la colaboración.

9. En el curriculum del Papa existe un punto oscuro, la época de la dictadura en Argentina cuando él era la cabex de los jesuitas.

Es lo que , en los primeros momentos, se proyectó sobre él. Lo ocurrido con la alta y mayor parte de la jerarquía eclesiástica argentina llevaba a sospechar que también él había pecado de complicidad por omisión, silencio o cobardía. Y hubo algunos escritos que le acusaban directamente, en particular por no haber intervenido en la defensa y liberación de dos jesuitas: Jalics y LLorio, lo cual habría ocasionado su detención y posible tortura.

Busqué información y la valoré detenidamente. No hallaba respuesta clara. Indagué y en todo veía una laguna: todos hablaban, menos él. Me resultaba extraño que él no hubiera dicho algo y hubiera aclarado un punto tan importante.

Ciertamente, era bastante joven, 37 años, y no tenía entonces el peso e influencia que luego fue adquiriendo y, como digo, tenía en contra un contorno eclesiástico proclive a claudicar.

Pronto salieron testimonios importantes defendiéndole. Entre otros, el del Premio Nobel de los Derechos Humanos Adofo Pérez Esquivel. No me bastaba, pero en esa perplejidad, me llegó por internet un libro sobre él, escrito en 2010. Y vi un capítulo en que hablaba directamente él.

En su respuesta, dejaba claro que se movió para dar protección en su colegio a muchos que estaban en peligro, ayudó a otros a salir de Argentina, se preocupó por la suerte de otros sacerdotes, y a los dos jesuitas les tenía advertidos del peligro que corrían por el lugar tan pobre en que trabajaban, porque les estaban acusando de guerrilleros y buscarían cualquier pretexto para caer sobre ellos. Parece que ellos persistieron en seguir en su trabajo arriesgado , llegando a plantearse si dejaban la Compañía de Jesús, …. No obstante, al ser detenidos, él los buscó y los defendió y contradijo la acusación de que colaboraban con la guerrilla. Y los ayudó.

10. ¿Qué opinión le merecen la opinión sobre los males de la Iglesia, y sobre todo de la curia, que está expresando el Papa?

Los males ocurridos, que todos conocemos, son graves, porque atentan contra derechos humanos elementales, niegan lo esencial del Evangelio y degradan la credibilidad de la Iglesia: banca vaticana entrampada con negocios sucios de dinero, pederastia, compra de influencias y de cargos con dinero, luchas internas por hacerse con el poder, centralismo autoritario insoportable, etc.

Creo que con este Papa dos cosas están quedando claras: no habrá impunidad contra delitos civiles, por más que provengan de eclesiásticos eminentes, se les aplicará el Derecho Común Internacional, como a los demás ciudadanos y no les servirá de cobijo ningún Derecho Canónico.

Y, en segundo lugar, la Iglesia no puede ocultar ni proteger a miembros suyos en sus fallos y miserias, no puede invocar exención , privilegios o leyes en contra, ni puede eludir la responsabilidad que le corresponde. Será misericordiosa y sabrá perdonar, pero con sujetos incursos en delitos públicos exigirá que se aplique la justicia, las leyes civiles correspondientes.

El Papa Francisco ha denunciado fuertemente determinados hábitos del modo de ser y proceder en la curia:

-El narcisismo que le lleva a convertirse en centro de luz propia reemplazando al Evangelio.

-Su alejamiento de las periferias donde mayormente reside la miseria y el sufrimiento.

-EL clericalismo que se distingue por su afán de clase y ambición del poder.

-La autoconciencia de creerse poseedora de la verdad y de querer imponerla.

-La falta de apertura, escucha y humildad para buscar entre todos y colaborar en las causas que nos son comunes.

11. ¿Y sobre su visión sobre la justicia social, la mujer, la homosexualidad y el celibato? ¿Tendrán consecuencias?

Sería bueno poder comentar hasta dónde llega su crítica de un sistema –el capitalismo- que hace imposible la justicia social. “La solidaridad y la fraternidad son los elementos que hacen nuestra civilización verdaderamente humana… El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas , evite el elitismo y erradique la pobreza. Que a nadie le falte lo necesario y que se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad: este es el camino a seguir” (Encuentro con la clase dirigente, 27 de julio , Rio de Janeiro).

Todos sabemos cómo los bienes de la tierra sobran y debieran servir para cumplir lo que el Papa dice. Pero hay un sistema, que a todos domina, que crea y mantiene el escándalo cada vez mayor, entre ricos y pobres, entre quienes nadan en la abundancia y pululan en la miseria. Esa situación no es fruto del azar o de la escasez de recursos, sino fruto de un sistema inicuo, que ensalza el egoísmo y la codicia, que rinde culto al dios dinero.

No estoy conforme con quienes piensan que el Papa se queda en la superficie y no denuncia la lógica y estructura perversas del capitalismo o de quienes consideran que su lema de una Iglesia pobre, de los pobres y con los pobres, es para dejar a los pobres donde están, hundidos en la pasividad y el fatalismo.

El Papa conoce todo eso y marca el buen camino al recibir y darle un espaldarazo al P. Gustavo Gutiérrez y con él a la Teología de la Liberación. Y ha sido la Teología de la Liberación la que de un modo claro y sistemático ha denunciado la incompatibilidad del sistema capitalista con el Evangelio. Y, por eso, fue mal vista, calumniada y perseguida.

El Papa tiene a la vista los otros temas de la moral sexual y de la bioética (Homosexualidad, aborto, celibato opcional, sacerdocio de la mujer, divorciados en la Iglesia, etc. ) Son muchas las personas las que han sufrido innecesariamente por causa de ellos. Dentro de la Iglesia existen hace tiempo enfoques válidos: científicos, éticos, exegéticos y teológicos que exigían tratamientos y soluciones más humanos y evangélicos. Y se han postergado sin razón, manteniendo posturas que cultivaban el atraso, el miedo, el dogmatismo y la condenación.

Es demasiada la carga, demasiados los retos que se le plantean al Papa, tras tanta oposición e inmovilismo.

Pero, parece que su método es el acertado y poco a poco los irá abordando. No sólo él sino la Iglesia, con la que cuenta y es corresponsable. Y no sólo con la Iglesia sino con el mundo de las ciencias cuya voz es imprescindible para muchas de estas cuestiones. Cuestiones que reclaman luz, diálogo, método interdisciplinar.

12. ¿Qué peligros acechan al Papa y a sus planes de cambio?

Son fáciles de suponer. En primer lugar, la oposición larvada o explícita, de quienes por tanto tiempo dentro de la Iglesia han vivido enseñando, practicando y exigiendo normas que es preciso cambiar y perfeccionar. Una veneración excesiva del pasado y un miedo excesivo a la renovación, la oposición a la modernidad y a muchos de sus logros, ha creado mentalidad y ha calado fuerte en muchos ambientes. Y hará que la necesidad del cambio y del aggiornamento se los vea como relajación, infidelidad o traición y se monten acciones y estrategias que intentarán neutralizar los planes del Papa.

Y, en segundo lugar, los que por ver amenazados o cuestionados sus intereses, privilegios y monopolios económicos estarán por necesidad en su contra.

13.¿Quién ganará?

No lo sé. Todos estamos en el escenario de la historia. Y habrá que optar por unas propuestas u otras, por unos caminos u otros.

Yo pienso que, a pesar de eventuales parones o retrocesos, la historia va a adelante. E irá mejor cuantos más estemos dispuestos a caminar por lo que es bien y progreso de todos. ¿Será mayor la resistencia y poderes de unos que el entusiasmo y generosidad de otros? Ahí la palabra es de todos y de cada uno. Habrá sin duda tensiones y enfrentamientos, pero yo espero que sean mayor la bondad, la confianza recíproca, el diálogo y el acuerdo.

¿Quién ganará? Seguramente los que sepan perder. Hay victorias que son derrotas y hay derrotas que son victorias. Muchos, que en su tiempo perdieron, pusieron las semillas de un nuevo futuro.

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2. LEONARDO BOFF – Lo esencial del Evangelio.

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4 . El Papa Francisco

5. Jesús y el Poder

6. Distribución de la riqueza, derechos humanos y política

7. Una ética planetaria para un mundo globalizado

8. La homosexualidad

9. La teología de la liberación

10. La Migración: ¿problema político o religioso?

11. P. Casaldáliga, profeta de nuestro tiempo

12. Misa clerical o comunitaria

13. La Navidad. Recuperar a Jesús de Nazaret

14. Jesús de Nazaret, camino para una política planetaria

15. El reto histórico de la resurrección de Jesús

16. Evangelio y revolución de la moral sexual

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NUEVA MIRADA BIBLICA 1

La Resurrección de Jesús por ARIEL ALVAREZ VALDES

1¿Resucitó Jesús al tercer día? 2 ¿La tumba de Jesús estaba vacía?

3¿Quiénes descubrieron la tumba vacía de Jesús?

4 ¿Cómo fueron las apariciones de Jesús resucitado?

5 ¿Cuándo subió Jesús a los cielos? * 10 euros (NUEVA UTOPIA)

Socio-político-religioso