El puente sobre el delta del río de La Perla Andrés Marí

 

El puente sobre el delta del río de La Perla

Andrés Marí

China ya está a punto de inaugurar el puente más grande del mundo sobre el mar, y

esto ha despertado en algunos un comentario aludido a Napoleón: “El día que China

despierte, temblará el mundo”. No creo que debamos darle mucha importancia al

despertar chino como para que todos temblemos. Imagino que alguien también dijo

algo semejante sobre las 13 colonias norteamericanas.

Y hoy día, ¿qué dice el mundo sobre aquellos pantanos colonizados? Unos dicen que,

dado su poder de ataque, el regadío de bases militares por toda la Tierra, las bombas

nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, las incontables intervenciones

ofensivas por todo el planeta, la absurda revitalización de la Doctrina Monroe en

América Latina para desangrar a Cuba y Venezuela porque sencillamente estos países

ya no aceptan ser su patio trasero, y todo eso junto a la inmensa libertad de los

ciudadanos norteamericanos para armarse, EEUU es la mayor amenaza para su

propio pueblo y para el mundo.

Otros comentan que EEUU es la mayor democracia del mundo y por ello merece

respeto; y otros, quizás con mayor serenidad, acogen el despertar chino como la

respuesta magistral a las palabras de Trump con su «America first and only America

first», ya que China, entonces, con su despertar, podría ser el inicio del despertar de

todos ante el temblor que está significando para el mundo el «America first».

Napoleón pudo haber tenido alguna razón, pero no creo que ello deba llevar al mundo

a temblar, sino precisamente a librarnos de todo temblor si es que a alguien se le

ocurre, después del despertar, ponernos a temblar como hoy lo hace Trump: ¡hay que

plantarles cara! Porque ante un “primero yo” de las actuales 13 colonias

norteamericanas convertidas en el policía del mundo se impone el “yo también”. Tal

vez sea eso lo que más debe preocuparnos: a Trump y a los EEUU que comparten su

pensamiento hay que decirles y decirnos nosotros mismos que el respeto debe ser

mutuo, porque todos somos primeros o todos seremos nada.