EL HOMBRE Y LA MADRE TIERRA (6).Por Faustino Vilabrille Linares

 

Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor

EL HOMBRE Y LA MADRE TIERRA (6)

Comentarios a la Encíclica Laudato Si, del hermano Francisco, Obispo de Roma, uno de los Documentos más importantes de la Iglesia en los últimos tiempos, que todos debemos conocer y sobre todo practicar, para el bien del ser humano y de la Casa Común, que es nuestra Madre Tierra.

ESCENARIO DE LA TIERRA (III):

Con este Comentario número 6 continuamos analizando un poco más el escenario de la Tierra, el Planeta más bonito de todos los hasta ahora conocidos:

EL HOMBRE Y LA MADRE TIERRA (6)

1.-MONOCULTIVOS: Por Monocultivo se entiende dedicar una gran extensión de tierra a un solo cultivo. Millones de hectáreas deforestadas o abandonadas en Africa, América, Indonesia, etc. se están destinando a Monocultivos de maíz, trigo, cebada, remolacha, caña de azúcar, soja, girasol, palma, jatrofa, colza, etc., con destino a Biocombustibles, principalmente bioetanol y biodiesel, dejando sin tierra a sus cultivadores de siempre, y detrayendo esos alimentos del consumo humano y animal.

El bioetanol se obtiene de granos de maíz, caña de azúcar, remolacha, residuos vegetales, etc. Su destino principal son los motores de gasolina.

El biodiésel se obtiene de semillas de girasol, soja, colza, palma, etc. Su destino son los motores diésel.

Ambos se emplean en sustitución parcial o total del gasoil y de la gasolina procedentes del petróleo. Ambos tienen la gran ventaja de proceder de productos renovables, pero también tienen sus inconvenientes.

Inconvenientes:

El Diario.es (28/04/2015): El Europarlamento aprueba por primera vez una rebaja en la utilización de agrocombustibles: no podrá suponer más del 7% de todo el consumo para transporte. Se admite que el gasoil a base de soja, maíz, palma o colza “ha provocado más emisiones de CO2 que las que ha evitado” al tiempo que ha contribuido al incremento de la deforestación y a encarecer los alimentos, porque ha favorecido el uso de suelo dedicado a grandes monocultivos.

Un análisis comparativo de las emisiones de CO2 de todos estos combustibles realizado por la organización Transport & Enviroment con los datos de la CE muestra que la apuesta por el biodiesel de palma, soja, girasol y colza multiplica por 1,8 los niveles de contaminación respecto a los combustibles fósiles debido a las emisiones en los procesos de producción de esos productos.

No se deben destinar tierras de cultivo de alimentos (humanos y animales) para cultivar especies destinadas a biocombustibles. Si se reduce la oferta de alimentos estos suben de precio, provocando hambrunas en países pobres o en vías de desarrollo. Tampoco se deben talar bosques para aumentar la superficie cultivable y especular con ella. No se está respetando ni una cosa ni otra.

La opción por los biocombustibles ha producido, en palabras de la organización Greenpeace, una “agricultura sin agricultores” con las que define la concentración de vastas fincas para cultivar, por ejemplo, soja transgénica dedicada al biocombustible, trabajadas con grandes máquinas, que dejaron a los nativos sin tierra y sin trabajo, como está haciendo China en algunos países de Africa.

Las grandes subvenciones que EE.UU. y la UE vinieron concediendo desde hace años a sus respectivos agricultores, sobre todo a grandes hacendados, hizo que millones de agricultores de países en desarrollo en África y América del sur no pudiesen competir en precios, abandonado sus tierras de cultivo que los respectivos gobiernos, muchos bien sobornados, vendieron a las grandes multinacionales a un precio tan solo de 20 a 30 € hectárea.

El 80 % de los africanos que pasan hambre son antiguos agricultores y ganaderos arruinados por la sequía y por la competencia de las Multinacionales. Consecuencia: emigración masiva de africanos y suramericanos hacia Europa y EE.UU, que mientras esto no se corrija será imparable porque al hambre no se le pueden poner fronteras.

La gran plusvalía generada por la máquina ¿para quién es?

 

 

 

 

 

 

Las Multinacionales que compran tierras en África son de: Alemania, Reino Unido, Suecia, Noruega, Francia, China, Japón, EE.UU., India y Emiratos árabes.

Las chinas no contratan trabajadores africanos: los traen de China.

 

Ya en 2007, la ONG Greenpeace analizaba que ” cientos de miles de hectáreas se transformaban cada año en Argentina para cultivar soja modificada genéticamente”. El monocultivo, decían, se lleva “250.000 hectáreas de bosque nativo cada año, a la vez que desaloja a cientos de campesinos tradicionales”. Indonesia, ha añadido a su tala desmedida por el comercio de madera, la carrera por encabezar la producción de gasóleo a partir de palma. En medio siglo, Indonesia ha dilapidado 74 millones de hectáreas de bosques.

Imágenes de Monocultivos: