El cowboy de la ley seremos todos Andrés Marí

 

El cowboy de la ley seremos todos
Andrés Marí
Parece que los virus de la ley son los ases de triunfo en los actuales conflictos
del Reino de España. Así debe pasar en muchos otros países donde la mayoría
de sus ciudadanos acuerdan que sea la ley -en definitiva todavía defectuosa y
no sabe dónde están todos los antídotos contra sus virus-, la solución para la
alegría general. Es la ley la que salva al mundo de la jungla, aun cuando ella
misma no sabe todavía cómo salir de ella o cómo realmente unos se esconden
con ella para que otros la padezcan. Quizás por ello la ley se ha vuelto tan
irreverente con millones de personas que la esperan para vivir como iguales
en nuestro querido planeta que, repleto de los virus de la ley, se está
volviendo inhabitable.
Parece que pronto, debido a los virus en alza, se estabilizarán los regalos
envenenados y los negocios en el ruedo de las mafias. Mientras, puede que
convenga asfixiar un poco más a Cuba, reventar a Venezuela, provocar alguna
guerra en Irán y cortar la sensibilidad de los privilegiados terrestres hacia los
emigrantes que asaltan las fronteras del Primer Mundo, pues también serán
juzgados con todo reglado, hasta en cómo se hieren con las cuchillas en las
vallas de Melilla o se ahogan en el Mediterráneo. Todo se hará por imperativo
legal.
Así, la absolución o la condena de los independentistas catalanes estará en la
balanza donde se dirime la mejor suerte de la ley. Una sentencia que podría
ser absolutoria si, mediante un arreglo tutelado por unas derechas siempre
alertas, se ennoblecen los pilares del orden jurídico. A la ley le es de poco
interés la independencia o no de Catalunya, e igual si hubo la violencia que
esgrimen los acusadores y niegan los acusados. Ambos acuden a los valores
de la ley. A fin de cuentas todas las naciones somos repúblicas bananeras del
Sistema Capitalista y cada pueblo decide su destino en los mercados unidos,
aunque ya no sea el tiempo del cowboy y no sea prudente desenfundar
pistolas. El cowboy, con mucha o poca marcha, seremos todos.