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Catalunya entre la ley y el simbolismo Andrés Marí

 

Catalunya entre la ley y el simbolismo
Andrés Marí
¿Podría “la revolución de las sonrisas” de Catalunya convertirse en una frase vacía?
Estas conversiones suelen ser muy fáciles cuando la resistencia se hace sin estar
consciente del viaje que inicia. Sus referencias son Escocia y Québec, pero la
máquina española la puso entre Cuba y Venezuela. Es lo que dicta el ‘Grupo de los
7’: España es una democracia y así está bien. ¿Qué hacer? -se preguntan muchos
independentistas-, y como el libro de Lenin no se comprende lo suficiente en el
territorio, eligen el camino postmodernista y por él van para intentar redirigir al
sujeto que ejerce un estricto control en sus decisiones.
Oyen una voz que los tortura: ‘nada podrán hacer contra la máquina que por estos
lares se llama España’. Es cuando se sienten en una catedral gótica que los minimiza
y los asusta. Ya con este miedo algunos llegan a pensar que algo extraño y maligno
puede venirles encima sin que apenas lleguen a percibirlo. ¿Deben buscar otras
sonrisas? Es cuando alguien pregunta: ¿para qué imaginar que podríamos vencer a la
máquina? Enseguida otro responde: Nunca luchamos contra ella.
Entonces aplauden el orden que tienen, lo disfrutan a su manera y siguen sus huellas
por tenerlas muy bien incorporadas. Resulta muy complicado desandarlas. Así,
aunque ahora el artefacto no los mire con buenos ojos, lo obedecen: es la ley. Su
poder los tiene bien enganchados a todo lo que vaya contra lo que los define y los
ensalza. Por algo -dicen-, está ahí y quizás está para cuidarles el trabajo, la casa, la
familia, los fines de semana, las vacaciones en los países exóticos y su patria vedada
a los lingüistas. En definitiva, los negocios funcionan bien, y también el partido
político, sus hábitos cotidianos y “el seny” para superar el clímax a que llegaron.
‘Bueno, no pasa nada, ya volverá’, y se van a divertir con el Barça. Su Sistema de
juego es formidable para vencer a la máquina del Real Madrid. Es el instante en que
los demás entienden que su revolución no puede ser simbólica.

JESUS DE NAZARET Y EL MACHISMO ECLESIASTICO (II).Faustino Vilabrille Linares

JESUS DE NAZARET Y EL MACHISMO ECLESIASTICO (II)

El papel de la mujer en la Iglesia no puede estar relegado a la servidumbre” (Del Papa Francisco en la entrevista de Jordi Évole).

Continuamos analizando sucintamente el comportamiento tan extraordinario de Jesucristo con las mujeres, más aun teniendo en cuenta la hostilidad social, etnográfica, antropológica, política y religiosa que existía contra ellas en tiempos de Jesús, como vimos en la introducción al primer comentario.

Las discípulas (Lucas 8,1-3): Estas mujeres fueron de tal manera rehabilitadas por Jesús, experimentaron tal cambio en sus vidas en contacto con Jesús que superaron todos los prejuicios y condicionamientos sociales para seguirlo incondicionalmente por pueblos y ciudades, incluso transgrediendo las normas y leyes estrictas que regían la conducta de las mujeres en Israel, y más en público, hasta el punto de poner sus bienes al servicio de Jesús. ¿Al servicio de quién ponemos nosotros hoy nuestros bienes? ¿Al servicio de quién los pone la Iglesia con tantos como tiene? ¿Es justo o es una ofensa a Dios, gastar tanos dineros en Iglesias demasiado lujosas, en ornamentos, en actos de culto pomposos, objetos “sagrados”, anillos, pectorales y báculos, imágenes, coches demasiado caros, “excursiones” disfrazadas de “peregrinaciones”, incluso con cruceros incluidos”? ¿Es justo tener a las mujeres o a algunas monjas de “sirvientas gratuitas” en los templos?

¿Es justo todo eso mientras 815 millones de personas se están muriendo de hambre, de las cuales 150 millones son niños que sufren retraso mental irreversible, subdesarrollo físico o mueren de hambre? Es más, en los últimos tres años vuelven a aumentar los pobres en América del Sur y en Africa (FAO-ONU) a la vez que hay cada vez más riqueza en el mundo, pero concentrada en manos, hasta el punto de que el 1 % de la humanidad tiene tanto como el 99 % restante: La riqueza de los ricos es la miseria de los pobres. Es evidente que no hay ninguna riqueza que sea inocente.

¿No deberíamos incluso transgredir normas oficiales para vivir más intensamente nuestro compromiso con Jesucristo en los pobres de la tierra? Viendo el ejemplo de Jesús, ¿cómo podemos seguir siendo tan machistas con las mujeres en la Iglesia que forman la mayor parte de los pobres de la tierra?

Su madre y sus hermanos (Lucas 8,19-21): Jesús quiere superar los límites del entorno familiar, porque quiere que todos formamos la gran familia humana de los hijos de Dios. Por eso cuando le dicen que su madre y sus hermanos están fuera y quieren verlo, Jesús dice que su familia son todos los que escuchan y quieren cumplir su palabra. Su familia somos todos los hombres y mujeres por igual. Por tanto la discriminación de la mujer es totalmente contraria al Reino de Dios.

La hemorroísa (Lucas 8,43-48): esta mujer sufre un sangrado vaginal anormal desde hace doce años. Vive angustiada porque su enfermedad tiene la peor connotación social como vimos en la introducción del Comentario (I): tocar a un hombre en esas condiciones la exponía a ser apedreada hasta la muerte. Por eso se acerca y toca a escandidas el manto de Jesús, que la cura instantáneamente. Pero Jesús no se conforma con curarla, quiere rehabilitarla y valorarla delante de todos y por eso pregunta quién le ha tocado. Ella, temblorosa, se postra ante Jesús y cuenta delante de todo el pueblo por qué lo ha tocado. Jesús le dice: “hija, tu fe te ha sanado, vete en paz”. Jesús la llama hija y no se atribuye a si mismo la curación, sino a la fe de ella. Hoy, ¿quién tiene más fe, los hombres o las mujeres? A juzgar por los que acuden a las iglesias, mucha más ellas que ellos? Pero si la Iglesia Oficial no se la reconoce como hizo Jesús con aquella mujer, pronto será tarde, pero reconocerla no solo de palabra, sino con decisiones concretas que conduzcan lo antes posible a la plena igualdad de hombres y mujeres, por lo menos en la Iglesia, que a su vez debe luchar para que les sea reconocida en todos los ámbitos de la vida.

La hija de Jairo (Lucas 8,40-42.49): A Jesús, con tal de hacer el bien no le importa a quien. Se trata de una niña de 12 años a punto de morir, hija única del jefe de la sinagoga, un espacio solo reservado a hombres y que para Jesús evoca malos recuerdos, pues cuando oyeron sus enseñanzas en la sinagoga de Nazaret, la de su pueblo, muchos se enfurecieron contra El, hasta el punto de querer despeñarlo por decir que había sido designado por Dios para “anunciar buenas noticias para los pobres, proclamar la liberación a los cautivos, dar vista a los ciegos y libertad a los oprimidos”.

Pues bien, a pesar de que es un jefe de la sinagoga quien se lo pide, Jesús se dirige a su casa, les dice que no lloren, que está dormida…, toma la niña de la mano y le dice “niña, levántate”, y les mandó que le dieran de comer.

Los más oprimidos de este mundo son las mujeres y las niñas, y más aun en Africa, América del Sur, la India y Bangladés. Son abusadas, explotadas, violadas, despreciadas, discriminadas; esclavizadas por ser mujeres, por ser pobres, por ser indígenas y además por el trabajo, por el sexo y por la trata. En muchos países de Asia donde se calcula que “faltan” unos 96 millones de niñas, sobre todo en China e India, se les impidió nacer o se las privó de atención médica suficiente a causa de su sexo, indica un informe reciente de la ONU. Como la técnica permite conocer el sexo ante de nacer, esto contribuye a decidir abortar si el feto es niña: ya se las discrimina desde antes de nacer. Y a donde no llega la técnica, la partera recibe 5 veces más gratificación si es niño que si es niña.

En Honduras: Cerca de 50.000 adolescentes y niñas son madres cada año. La mitad de los embarazos, ya en menores de 14 años, son consecuencia de una violación por parte de abuelos, padrastros, tíos, hermanos, amigos o desconocidos. (“Tres tíos arruinaron mi niñez y mi vida”). Es el segundo país de América Latina con la tasa más alta de adolescentes embarazadas, donde una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 19 años es madre, según datos de UNICEF. Existen casos de mujeres que por miedo a represalias de sus padres se colocan una faja en el abdomen para impedir el crecimiento del feto. De cada 100 niñas o adolescentes 25 están embarazadas. El 95% de los casos de violencia contra la mujer queda impune. La atención psicológica integral a víctimas de una violación tampoco existe. (Informe de Casa Alianza, institución que cada día sale por las mañanas a recoger a niñas de la calle, que con frecuencia encuentra solas, desamparadas, agredidas física y sexualmente, incluso con cortes en los pechos).

Así mismo Caritas Honduras informa que siete de cada diez mujeres sufrirán golpes, violaciones, abusos o mutilaciones a lo largo de su vida. La violencia es un grave impedimento para el desarrollo y la lucha contra la pobreza.

En Guatemala: Durante los últimos cinco años, no menos de dos mil casos se han reportado por año, según datos del Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (Osar), que toma como referencia el informe de nacimientos del Registro Nacional de las Personas (Renap) de madres entre los 10 y 14 años. Tan solo en enero y febrero de 2019 se reportaron 456 embarazos de madres entre 10 a 14 años. Según esos números, cada día siete niñas se enfrentan a la maternidad, producto de una violación, una cada tres horas. (Ver Prensa Libre 07/04/2019).

Cuándo llegará una Iglesia nueva que dé la mano de la igualdad y la fraternidad a las mujeres en derechos y deberes con los hombres, como la dio Jesús a la hija de Jairo, para que tengan y den vida plena a la Iglesia. El Hermano Francisco está haciendo todo cuanto puede, pero necesita mucha más colaboración del resto de la Iglesia Oficial y de todos los creyentes, pero parece que estamos dormidos como la niña de Jairo, y la gran mayoría no nos enteramos de los sufrimientos espantosos que hay en el mundo, de los miles y miles de personas que ni un solo día pudieron vivir dignamente, que fueron arrebatadas por una muerte injusta, muy dolorosa y prematura, todo por las injusticias de unos seres humanos contra otros: ¡Cómo es posible que todavía hoy en la India más de 300.000 niños, para que den más pena, son drogados, mutilados, sometidos a quemaduras, maltratados físicamente y forzados a pedir limosna en las calles de India, día tras día, para víctimas de una industria millonaria controlada por redes de tráfico de personas, según un informe elaborado conjuntamente por la Policía india y varias organizaciones de Derechos Humanos! Unos 40.000 niños son secuestrados cada año, de los cuales 11.000 desaparecen de forma definitiva.

Hoy, la Iglesia, si quiere ser creíble y fiable, tiene que asumir como su objetivo máximo y esencial el mismo de Jesús: “proclamar la liberación a los cautivos, dar vista a los ciegos y libertad a los oprimidos”, que hoy lo son sobre todo las niñas y las mujeres, y más aun en el Tercer Mundo.

Marta y María (Lucas 10-38-42): Eran las hermanas de Lázaro. Los tres eran amigos de Jesús a los cuales El amaba. Marta quiere cumplir con los ritos de la Ley judía y se pone a preparar comida muy afanosa, pero María sentada a los pies de Jesús escuchaba su palabra (mensaje), lo cual entre los judíos estaba mal visto, pero a Jesús no le importa, al contrario, le dice a Marta que deje los quehaceres y escuche su palabra como lo está haciendo María, que escogió la mejor parte: cuando los ritualismos ensombrecen y están por encima del mensaje sobran. Son muy propios de las religiones, que con frecuencia los organizan muy pomposos y “floreros” utilizándolos para atraer a los ingenuos, pero el mensaje se pierde, lo cual es muy grave porque la humanidad y la creación están sumamente necesitadas del mensaje de Jesús: igualdad, fraternidad, solidaridad, justicia, libertad, amor, paz, esperanza, vida, para todos y para toda la creación. ¿Es más justo gastar dinero en tantas imágenes que salen de procesión en Semana Santa, que ni ven, ni oyen, ni sienten, ni padecen, o en rescatar a niños y niñas muy pobres, que sí ven, oyen, sienten y padecen? ¿Dónde está Jesucristo?

La mujer encorvada (Lucas: 13,10-17): Estamos en una sinagoga, donde un hombre no puede ni mirar a una mujer. Es sábado, un día donde no se permite curar a nadie. Allí hay una mujer encorvada que lleva 18 años sin poder estirarse. Jesús al verla la llama, la toca con las manos y le dice: “mujer quedas curada”. El Jefe de la sinagoga se indigna con Jesús por hacer una curación en sábado y dice a la gente que no vengan más en sábado a curarse. En cambio Jesús exclama: “¡Hipócritas! Lleváis el ganado a abrevar en sábado y en cambio no queréis curar a una persona que lleva 18 años enferma”. Los jefes de la sinagoga, los representantes del poder religioso, eran adversarios de Jesús pero en cambio la gente se alegraba de las maravillas que El hacía: esto mismo le está pasando al Hermano Francisco, porque la gente del pueblo en general lo admira, pero los ricos y poderosos, cuando menos callan o lo critican abiertamente, incluidos muchos eclesiásticos que tristemente parece que estamos demasiado encorvados, con la mirada por el suelo, y no miramos de frente a Jesucristo, al mundo y a la vida, que seguimos además manteniendo a las mujeres completamente encorvadas en la Iglesia.

(Continuará)

Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino

faustino.vilabrille@gmail.com

faustino@faustinovilabrille.es

NOTA.-Para disponer de amplia información religiosa en general y de la Iglesia CATOLICA en particular entrar en:

https://www.religiondigital.org

https://www.religiondigital.com

http://www.redescristianas.net/

http://forogasparglaviana.es/index.html

http://www.reflexionyliberacion.cl/ryl

EVANGELIZADORAS DE LOS APOSTOLES

FE ADULTA

JESUS DE NAZARET Y EL MACHISMO ECLESIASTICO (I)

 

Comentario Evangelio 7 de abril de 2019

JESUS DE NAZARET Y EL MACHISMO ECLESIASTICO (I)

El papel de la mujer en la Iglesia no puede estar relegado a la servidumbre” (El Papa Francisco en el programa Salvados, de Jordi Évole).

Las mujeres alemanas y francesas piden “igualdad de responsabilidades y derechos con los hombres”.

Nos cuenta el evangelista Juan en el texto evangélico de hoy que los letrados y fariseos le presentan a Jesús una mujer sorprendida en adulterio. La colocan en el medio y le plantean a Jesús que la ley manda apedrear a las adúlteras. Jesús les dice: “el que esté sin pecado que le tire la primera piedra”. Ellos se escabulleron empezando por los más viejos. Quedan solos Jesús y la mujer y El le dice: “Nadie te ha condenado, yo tampoco te condeno. Vete en paz y no peques más”.

Para poder valorar la importancia y trascendencia del mensaje de Jesús de Nazaret, es necesario conocer un poco de cerca la etnografía y antropología del entorno social en que Jesús se movía, y en el tema de la mujer especialmente.

Introducción:

Antes y durante los tiempos de Jesús, y en muchos aspectos y lugares aun hoy, la mujer no tenía nada de participación en la vida pública y social. Para salir a la calle tenía que llevar la cabeza tapada con dos velos para no ser identificada; quebrantar esta norma autorizaba al marido a echarla de casa y divorciarse sin recompensa alguna. Coser a la puerta de casa tenía el mismo castigo. A una mujer casada no se la ponía ni mirar ni saludar; si era joven, mejor ni salir a la calle. Las mujeres decentes no debían pasar de la puerta de su casa, y las jóvenes no traspasar sus aposentos; así estaban protegidas de la agresividad sexual de los varones. Ser mujer “de la calle” estaba muy mal visto. Solo el marido y el padre tenían poder sobre la mujer y sus hijas, que si eran menores doce años y medio el padre podía venderlas como esclavas, o consensuarles el matrimonio sin que pudieran rechazarlo.

El marido podía ser polígamo y tener varias concubinas, pero si ella adulteraba podía matarla. Solo el marido podía pedir y exigir el divorcio. No era necesario que supieran leer o escribir, solo estaban destinadas a las labores domésticas (esta misma concepción aun perdura en comunidades indígenas de países del tercer mundo). La escuela era solo para los varones, y era peligroso enseñarles la Ley o Torá, porque harían mal uso de ella, antes quemarla que enseñársela. Por supuesto que no podían hablar en público. Los rabinos no admitían nunca a mujeres como discípulas o compañeras, ni consentían ninguna mujer a sus pies, porque connotaba una relación de maestro a alumna. Las mujeres no debían salir solas a ningún sitio; si tenían que hacerlo o ir a visitar a alguien, o incluso ir a Jerusalén, tenían que ir acompañadas por hombres y solo a determinadas horas del día.

Los rabinos no podían saludar ni hablar por la calle ni a su madre, ni a su esposa, ni a su hija, ni menos a otra mujer. Para los judíos estar dentro o fuera tenía mucha importancia; “dentro” significaba dentro de la ciudad, de la casa, de la familia, y “fuera” era el lugar donde habitaban los espíritus malignos, la corrupción, donde se perdía la dignidad…, por ejemplo, era el lugar apropiado para la prostitución.

Las mujeres, durante la menstruación eran consideradas tan impuras que manchaban hasta la silla donde se sentaban y los objetos que tocaban, y si mientras tenía la regla pasaba por entre dos hombres uno de ellos moriría sin falta, porque cuando su cuerpo tenía hemorragias era portadora de muerte y fuente de impureza. Cuando daba a luz un hijo varón era impura durante 40 días después del parto, pero si era niña hasta 80 días; esa impureza la obligaba a ir al templo a purificarse. Durante ese tiempo nadie debía acercarse a ella. De todo esto derivaba su exclusión del sacerdocio ritual, de la participación plena del culto y de acceso a las áreas más sagradas del templo (parece que perduran secuelas de todo esto en el imaginario eclesiástico católico). En el templo e incluso en la sinagoga debían estar separadas de los hombres y solo podían acceder al atrio de los paganos (los no israelitas). En las celebraciones religiosas bastaba con que estuviesen los hombres, ellas no hacían falta, porque ante Dios no tenían la misma dignidad.

En tiempos de Jesús esta visión negativa de la mujer aún era más severa porque se la consideraba además frívola, sensual, perezosa, chismosa, desordenada, según la describe Filón de Alejandría, contemporáneo de Jesús.

En aquellos tiempos se consideraba que las personas enfermas estaban atrapadas por la maldición o por el castigo de algo que habían hecho mal ellas o su familia, y por eso se las consideraba proscritas y evitables, especialmente si la enfermedad era la lepra o la locura. Por eso, que un enfermo, y más si era mujer, siguiera a Jesús era ir en contra de las normas estrictas de aquella sociedad judía, pues el sábado era un día en el que se podía cuidar al buey o a la mula, pero estaba absolutamente prohibido curar a las personas.

Las mujeres de aquel tiempo no tenían identidad social propia, pues la referencia identitaria era su padre, su marido o su hijo varón, y por eso ser viuda era una connotación sumamente negativa. Por eso mismo para los judíos era totalmente inaceptable que las mujeres pusieran sus bienes al servicio de los hombres. No tenían derecho a que se les impartiera justicia y su testimonio no era tenido por válido, y menos en los juicios. En aquel contesto socio-cultural hebreo no les correspondía ningún papel mínimamente significativo, y además al no poder ser circuncidadas, como los hombres, no eran miembros del pueblo hebrero de pleno derecho, y por haber sido la tentadora de Adán había que acercarse a ella con cautela y mantenerla sometida. Flavio Josefo, historiador judío fariseo, de la casta sacerdotal, lo resume diciendo: “la mujer es inferior al varón en todo”. Su vida era en extremo dura y humillante. Por algo los varones judíos, en su oración de la mañana decían, entre otras cosas: “te doy gracias, Señor, por no haber nacido mujer”.

No obstante, no era todo tan negativo para las mujeres, pues si una mujer quedaba sin protección del padre, del marido, de un hermano de este o de un hijo, existía la figura del goel, o protector, que se encargaba de saldar las deudas de la mujer para evitar que cayera en la esclavitud o en la prostitución.

Nota.- Los Evangelios, lógicamente, fueron escritos por varones que difícilmente pudieron sustraerse a su androcentrismo. No obstante reflejan con claridad más que suficiente el comportamiento de Jesús con las mujeres. ¿Qué pasaría si alguno de los Evangelios fuera escrito por una mujer? ¿Lograría sobrevivir si aun hoy en la sociedad y más en la Iglesia aun seguimos siendo tan androcéntricos?

A partir de todos estos datos expuestos podemos analizar algunos hechos y comportamientos de Jesus que revelan el extraordinario valor del comportamiento de Jesus con las mujeres, su independencia y quebrantamiento o transgresión ante toda norma, ley o ritual que implicara cualquier detrimento de la dignidad de la mujer, y por tanto la valoración que hace de las mujeres como personas, así como de todas las demás personas, pues es Jesus el primero en la historia de la humanidad que con sus hechos y sus palabras acuña el concepto de persona, con todos los derechos, valoración y dignidad que como a tal le corresponden.

Vamos a fijarnos a continuación en algunos hechos y dichos concretos de Jesús relativos a su comportamiento con las mujeres que reflejan su aversión total al machismo reinante en su tiempo, la valoración tan extraordinaria que hace de ellas hasta el punto de rehabilitarlas de tal manera que le fueron fieles hasta su muerte en la cruz, y luego van a ser las primeras en recibir y ser mensajeras del hecho más importante de su vida: la resurrección. Por algo son calificadas como Evangelizadoras de los Apóstoles (ver esta entrada en Internet). Extraeremos también algunas conclusiones importantes para la realidad de nuestro tiempo (lo ideal sería tener los Evangelios delante e ir leyendo los textos correspondientes, pero no es imprescindible):

La suegra de Pedro (Lucas 4,38): Esta mujer está enferma, tiene mucha fiebre. Es señal de maldición o castigo, pero a Jesús no le importe: se inclina sobre ella y la cura. Se levanta inmediatamente y se pone a servirles: atender a los visitantes era solo cosa de hombres, no de mujeres, pero ella lo hace. ¿Qué pasa con la mujer en la estructura de la Iglesia Oficial? Ya es hora de cambiar: las mujeres alemanas ya exigen cambios y a van a hacer huelga del 11 al 18 de mayo: no entrar en ninguna iglesia, no prestar ningún servicio voluntario y celebrar la misa delante, pero fuera de la Iglesia. “Queremos una iglesia de igualdad de hombres y mujeres y que la otra mitad de la Iglesia, las mujeres, sea escuchada”. En carta al Papa piden también explícitamente el levantamiento del celibato obligatorio y el acceso de las mujeres a todos los ministerios. Ya lo ha pedido la Confederación Internacional de Congregaciones Religiosas, acaban de pedirlo también a sus Obispos las mujeres francesas: “igualdad de responsabilidades y derechos” con los hombres. (Ver en Internet: EVANGELIZADORAS DE LOS APOSTOLES y Religión Digital 2 de abril).

La viuda de Naím (Lucas 7,11-17): Ya vimos la connotación tan negativa que tenían las mujeres. A Jesús no le importa absolutamente nada: ve una mujer viuda que va a enterrar a su hijo único y se queda sin protección de nadie, le da pena de ella, le dice que no llore, y le devuelve vivo a su hijo. Si entonces las mujeres lo tenían muy mal, las viudas peor: cinco veces aparecen las viudas en los Evangelios pero siempre que tienen relación con Jesús las dignifica y las deja en buen lugar.

La pecadora arrepentida (Lucas 7,36-50): El fariseo Simón invita a unos amigos a comer y también a Jesús, pero es para sondearlo. Se porta mal con El: no le da agua para lavar los pies, ni toalla, ni le unge la cabeza con aceite, ni le da el beso de bienvenida. Jesús se lo echa en cara, porque entra una mujer “de la calle”, calificada como pecadora pública, se postra a sus pies llorando, y con sus lágrimas le lava los pies, se los seca con sus cabellos, se los besa y se los refresca con perfume. Simón piensa mal, pero Jesus le echa en cara todo lo que no hizo con El al llegar, y alaba todo lo que hizo ella, y le dice a la mujer: “tus pecados quedan perdonaos, tu fe te ha salvado, vete en paz”. Jesús, delante de todos, deja en ridículo a Simón y valorada y rehabilitada a esta mujer. Simón ve el mal en ella, Jesús ve el bien. No le importa que sea considerada pecadora pública: Jesús rompe con todos los prejuicios sociales y la rehabilita en su dignidad, atribuyéndolo a la fe de ella. La fe verdadera es siempre liberadora. ¿Qué ve la Iglesia en las mujeres para no darles la misma dignidad y misión que a los hombres?

La adúltera (Juan 8,1-11): es el texto evangélico de este domingo que resumimos al principio. El adulterio estaba terriblemente penado, pero solo para las mujeres, no para los hombres, como vimos en la introducción general. Los escribas, (que se sabían de memoria las leyes para aplicarlas a los demás con todo rigor), y los fariseos están constantemente enfrentados a Jesús. Quieren matar a esta mujer a pedradas, sorprendida quebrantando la Ley, y comprometer y desprestigiar a Jesús para que decida qué hacer con ella. Pero Jesús sabe muy bien que si adúltera es la mujer, adúltero es también el hombre que adultera con ella. Por eso, con cuatro palabras los desarma y les hace a todos sentirse reos de pecado y quedarse con las piedras en la mano: “el que esté sin pecado que le tira la primera piedra”. Todos marcharon inmediatamente, y la mujer queda allí sola con Jesús que le dice: “nadie te ha condenado, yo tampoco te condeno, vete y en adelante no peques más”. ¡Con qué sencillez y con qué maestría libera Jesús a aquella mujer de semejante drama, que seguro que marchó feliz del extraordinario trato que le dispensó Jesús! Los sacerdotes, las monjas y los cristianos que tienen problemas, ¿quedarán siempre así de satisfechos con el trato que reciben de sus superiores? Claro que, ¡esto de superiores!, parece que no va con el Evangelio y lo contradice: “ nadie llaméis señor, todos vosotros sois hermanos”.

Preguntas para reflexionar:

-La Iglesia actual trata a la mujer como la trató Jesús?

-En qué cosas está la Iglesia discriminando a la mujer?

Qué pasos concretos le exigiríamos a la Iglesia dar al respecto?

(Continuará)

Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino

No se va “a por ellos”, se va ‘a por todos’ Andrés Marí

 


Va la libertad al juzgado cuando ante él se lleva la gestión por la autodeterminación
de los pueblos. Y no se trata de la de expresión, sino de toda la libertad. No es una
deficiencia de la ley, cuyo máximo final es defenderla, sino su negación al ejercerse
como banderín de intereses políticos, económicos y sociales muy alejados de los
acuerdos en que se buscan los pueblos. Prohibir, sin argumentos contundentes,
acarrea siempre el ansia de violar lo prohibido hasta en el más simple pensamiento.
No vale explicar que Catalunya es España, que los catalanes son unos egoístas, que
firmaron un pacto por el bien común al que todos los pueblos de España
contribuyeron y no hay nada más que hablar. La libertad es conocernos y hacernos
mejores. Encarcelarla es torturarla.
Todo pacto incluye su validez y su invalidación. De ahí nació la Constitución
española refrendada popularmente. Que se crea que, pasados 40 años, no es tiempo
para revisarla es la mayor coacción al valor que tuvo el voto popular, y también un
golpe bajo de los partidos políticos a los pueblos que la votaron, puesto que denigra
el voto de más de 2 millones de catalanes y quién sabe de cuántos más en las Españas
que, por una u otra cosa, desean volver a votarla y no se les escucha. Denigran la ley
esos partidos diciendo que solo es transformable si toda España lo decide. Ellos
cambiaron algo de ella y no fueron llevados a juicio.
Gritar que “Catalunya nunca será independiente” es creer en las frases vacías. Si
Catalunya hubo de celebrar el 1 de octubre del 2017 un referéndum ilegal por su
independencia se debe únicamente al silencio que se le quiere imponer. La historia
vive de sobresaltos y no por ello dejaremos de participar en ella. A Catalunya ya no
hay quien la detenga, pero España espera que la actuación del Sistema reviente esa
historia. Esa es la verdad. El Sistema puede reventarla: creó la incomunicación con la
que conviven todos los pueblos de España. Pero si revientan a Catalunya, reventarán
a España.

El pasado se hace presente.Benjamín Forcano

 

El pasado
Condiciona nuestro presente y
futuro
Un pasado pendiente que reclama
Justicia en el presente para abrir un nuevo
Horizonte en el futuro de la Iglesia
I. Solidaridad con Hans Küng
Carta de 78 teólogos/as al Papa Francisco
por imperativo de Justicia y Solidaridad
con el teólogo Hans Küng.
II. Proceso a Benjamín Forcano
A pesar del concilio Vaticano II.
Proceso extraordinario a Benjamín
Forcano por su libro
“Nueva Ética sexual”.CARTA AL PAPA FRANCISCO
Hace ya tres años que 78 teólogos y teólogas, por imperativos de justicia y
solidaridad, suscribieron esta Carta al Papa Francisco, para que le
levantara la sanción canónica de 1979 contra el teólogo Hans Küng,
aprobada por Juan Pablo II, “de no poder ser considerado teólogo católico
y no poder como tal ejercer el oficio de enseñar”.
El Papa, más que por una respuesta epistolar, optó por una llamada
personal, que llenó de gratitud y regocijo al teólogo Hans Küng, quien no
tardó en expresar en carta pública lo que había supuesto para él, este
interés y apoyo manifestados por el Papa.
En este sentido, creo que resulta significativo y alentador que se conozca
el contenido solidario de esta Carta, no hecho público hasta el presente.*La Carta fue remitida a los teólogos firmantes por Benjamín Forcano,
Manuel Fraijó y Marciano Vidal.
Hermano y amigo Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco de la
Iglesia Católica:
Con alegría pudimos comprobar, al leer tu “Evangelii Gaudium” que
volvíamos a recuperar lo que por años había sido tarea y método habitual
en la Teología: ”La Iglesia, empeñada en la evangelización, aprecia y
alienta el carisma de los teólogos y su esfuerzo por la investigación
teológica, que promueve el diálogo con el mundo de las culturas y de las
ciencias. Convoco a los teólogos a cumplir este servicio como parte de la
misión salvífica de la Iglesia” (EG, 131).
A todos los que aquí firmamos nos tocó vivir el gran acontecimiento
del concilio Vaticano II, que recogía el sentir universal de la Iglesia y en
cuya elaboración intervinieron como asesores de obispos numerosos
teólogos, lo cual hizo que se les atribuyera en gran parte el desarrollo y
autoría de los Documentos Conciliares. Gracias a su colaboración, el
concilio trató de establecer un puente con el mundo y una revisión
profunda de la doctrina y estructuras de la Iglesia, hasta el punto de
generar cambios sustanciales en su interior y suscitar una acogida
entusiasta también en el ámbito de la sociedad civil. Nos parecía asistir al
resurgir de una primavera eclesial, que alumbró luz y decisión
renovadoras.
En el aula conciliar se alzaron voces cualificadas contra formas de
proceder del entonces llamado Santo Oficio. El Papa Pablo VI renovó esa
institución eclesiástica creando la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Sin embargo, pasando por alto el espíritu del Vaticano II, la Sagrada
Congregación para la Doctrina de la Fe condenó al profesor Hans Küng en
diciembre de 1979 al declarar que “no puede ser considerado como
teólogo católico y que no puede ejercer como tal el oficio de enseñar”.
Esta declaración oficial (aprobada por Juan Pablo II y firmada por el
cardenal Seper, antecesor del cardenal Ratzinger como Prefecto de la
Congregación) culminaba un proceso de desacuerdos y desautorizaciones con el episcopado alemán y la curia que duró más de cinco años.
Hans
Küng, que había buscado siempre el diálogo con los obispos alemanes y
con el papa, mantuvo a pesar del golpe su dedicación a la teología, su
condición de sacerdote católico y su lealtad crítica hacia las autoridades
de lo que él siempre ha declarado que era ”su Iglesia”. Sus aportaciones
teológicas y éticas han ayudado a muchos creyentes adultos a conservar
su fe cristiana y su pertenencia a la comunidad católica. Y a muchos no
creyentes, a entender y respetar la verdadera fe cristiana.
Hans Küng,
tras la elección de Benedicto XVI, pidió a todos un voto de confianza hacia
su ex compañero de cátedra, imponiéndose un silencio que duró un largo
periodo.
Creemos que en tu misión entra, muy en primer plano, el paternal y
fraternal empeño por reparar la injusticia de que ha sido objeto este
nuestro hermano y compañero en el servicio teológico, que le llegaría
como un gesto de comprensión y consolación ahora, que se halla
aquejado por la enfermedad, está alejado de la vida pública y da por
concluida su inmensa obra teológica. Creemos que es una persona que se
merece, ya en vida , la recuperación de la venia docendi y el
reconocimiento y gratitud de su comunidad eclesial . Por todo ello,
solicitamos de los obispos alemanes, de la curia romana y de ti, obispo de
Roma:
La anulación de las decisiones canónicas que la SCDF dictaminó contra él
y se le haga saber a él y a toda la Comunidad cristiana, que recupera la
condición de teólogo católico. Estos actos de reconocimiento deberían
provenir tanto del conjunto del episcopado alemán como del gobierno
central de la Iglesia en Roma y hacerse con la misma publicidad con que
se hizo su condenación.
Ciertamente, te seguimos con admirado entusiasmo en las
tareas
acuciantes que se te van presentando. Nos hemos atrevido a recordarte
confiadamente lo que ya conoces mejor que cualquiera de nosotros. Sería
un regocijo inmenso, querido Papa Francisco y hermano que, en estos
momentos, en que muchos quedan gratamente asombrados por el rumbo
que vas imprimiendo a la Iglesia, pudiéramos escuchar una palabra dedesagravio, de aliento y de reconocimiento a quien inmerecidamente se le
hizo probar no pocos e innecesarios sufrimientos.
Gesto éste que, no lo dudes, contribuiría a devolver dignidad a la Iglesia,
la gratitud y la esperanza a cuantos fueron tratados severamente y de
gozo y de paz para tu gran Familia, que es la Iglesia. También creemos
que tal gesto sería recibido por parte de la comunidad eclesial y, en
general, por parte de la sociedad civil como expresión efectiva de la
Misericordia de Dios que en el presente Año Jubilar pretende enfatizar
en el hoy de la Iglesia.
En comunión y con la paz del Señor.



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AIZPIRUA Fidel
AGUIRRE Rafael
Alegre Xavier
ALEMA N MUR Luis
AlVAREZ Ariel
ALFONSO Ropero
ALCAINA Celso
AMUNZUETA Angel Ma.
ARANA Ma José
ARREGI José
BADIOLA josé Antonio
BARRETO Juan
BERMUDEZ Fernando
BERNABE Carmen
BETTO Frei
BOFF Leonardo
BUSQUEST Ma Ester
CALLEJA José Ignacio
CAMACHO Fernando-
CANAL Gilberto
CASTILLO José María
CODINA Victor
COMES Josep Antonio
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DE CARLOS OTTO F.
D ́ESCOTO Miguel
o DE LA TORRE Gonzalo
o D ́ORS Eugenio
ESCRIBANO CARCEL Montserrat
ESPEJA Jesús
ESTRADA Juan Antonio
FERNANDEZ REVUELTA José Antonio
F LOR SERRANO Gonzalo
FORCANO Benjamín
FORCANO APARICIO Neus
FRAIJO Manuel
GARCIA ROCA Joaquín
GARCIA SORIANO Benjamín
GIL Carlos
GOMEZ Mertxe
GOMEZ ACEBO Isabe
HERRERO DEL POZO Juan L.
LACASIA José Ma
MARTINEZ GORDO Jesús
MARTINEZ SILVIA Cano
MARZEC Zofia
MASIA Juan
MELIBI Cyprien
MELLONI Javier
MORA Gaspar
NAVARRO Mercedes
PAU Mari8
PELAEZ Jesús
PEREA Joaquín
PEREZ ANDRES Bernardo
PIKAZA Xabier
PINTOS Margarita
PLACER Felix
RAMON GONZALEZ Mariféo
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REYES MATE Manue
RUBIO Miguel
RUIZ DIAZ Julian
SANCHEZ HERNANDEZ Leticia
SANDALIO Luis
SCHLÜTER Ana María
SOBRINO Jon
SOLE BESTEIRO Roser
SOLÉ Ma. Claustre
TAMAYO Juan José8
TORRES QUEIRUGA A.
VELASCO Demetrio
VIDAL Marciano
VIGIL José Ma
VILLAR Evaristo
Villota Ignaio
VITORIA JavierPROCESO EXTRORDINARIO A BENJAMÍN
FORCANO POR SU LIBRO NUEVA ÉTICA SEXUAL
(A pesar del CONCILIO VATICANO II)
Analizando la realidad, anterior y posterior al concilio
Vaticano II, investigadores e historiadores, coinciden en un hecho
indicativo: ¿Cómo es posible que cuantos peritos –
teólogos
primordialmente- que prepararon, asesoraron y dieron cuerpo doctrinal al
concilio, fueran censurados y retirados de su enseñanza? Ese movimiento
anticonciliar se erigió en juez y norma en el posconcilio para toda la
Iglesia.
¿Pero, no debiera ser el
concilio quien a todos juzgara y
pusiera acordes con su nueva
doctrina? Ahora, el Papa
Francisco, está reponiendo las
cosas en su lugar: primero el
Concilio y en fidelidad a él todo
lo demás. ¿Será caso de juzgar a
los que indebidamente juzgaron
y condenaron?
¿O habrán
aprendido a enmendar, pedir
perdón,
y
devolver
la
credibilidad a la Iglesia que tanto
robaron?E N T R E V I S T A
Por Edgar Cárdenas
Vivió usted un proceso extraordinario con Roma por su libro Nueva Ética
Sexual, publicado en el 82. Revolucionario.
Sí, un proceso iniciado por Ratzinger, entonces Prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) . Ya mi libro llevaba dos
años de publicado y buena parte había salido con el nihil obstat de la
autoridad eclesiástica.
No sería entonces tan heteredoxo .
La doctrina que yo proponía no era ninguna novedad, era bastante
común en la Iglesia y coincidía con la de otros moralistas de prestigio.
A pesar de ello, “se me señalaban algunos errores , que habrían causado
malestar y podían perturbar la conciencia cristiana de los lectores”. De ahí,
el Proceso extraordinario por la “gravedad y urgencia de la cuestión”.
¿Le comunicaron las razones de esa gravedad?
No. Pero se lo pregunté a un entendido del tema y me dijo: se debe a que
la doctrina que propones es obviamente herética y hay que atajarla
rápido, sin esperar a un proceso ordinario.
Y me añadió: “Mira si tiene importancia esto que el Prefecto, Ratzinger en
este caso, tiene obligación de leer el libro”.
Digo esto porque luego pude enterarme que mi profesor Häring y mi
Superior general, cada uno por su parte, le pidieron al Prefecto tener
una entrevista conmigo. Y les confesó a ambos que no había leido el libro.
¿Siente Vd. que fue censurado?
Sí, pero consideré sin fundamento lo de la perturbación de los
lectores por mi libro. Cuando le comenté esto al gran moralista BernhardHäring, profesor mío en Roma, exclamó indignado: “Lui (el prefecto
Ratzinger) ha turbato la Chiesa intera”.
Por otra parte, a los superexpertos del Santo Oficio, tan celosos de
la doctrina oficial, les habría servido leer estas palabras del Vaticano II :
“Las instituciones , leyes y mentalidades heredadas del pasado no
siempre se adaptan bien a las circuntancias actuales. De ahí esa profunda
perturbación en el comportamiento y aun en las mismas normas
reguladoras de éste” (GS, 7, ). ¿ Quiénes eran perturbadores los que
trataban de cumplir con el Concilio o los que, menospreciándolo, pasaban
de él?
¿Cómo sabían que su libro había perturbado?
Eso mismo me pregunté yo, pues en Roma no había circulado mi
libro. Y
para despejar dudas, contraté a un equipo sociológico
(Colectivo sociológico Ioé) para que hiciera una evaluación. Y la hicieron
sobre una encuesta de 363 personas que, en diversos lugares de España,
habían leído mi libro.
¿Y cuál fue el resultado?
A 336 de los encuestados (un 95 %), el libro les había resultado
clarificador; a 17 , indiferente; sólo a 4 les resultó perturbador.
Los lectores se inclinaron abrumadoramente a favor del libro, con
sentimientos de reconocimiento:
“Me aclaró y fortaleció”, “Me he sentido liberado y me ha dado gran
seguridad”, “Me ha hecho gran bien leerlo”, “Me ha hecho romper
anacrónicos esquemas”, “Me ha ayudado a vivir mi vida sexual
matrimonial”, “Me ha ha hecho sentirme más persona, más libre, más
feliz”, ”Al leerlo uno respira,…”.
¿Sirvió la encuesta para detener el proceso?
No. Ni sirvió que nueve expertos de Antropología, Etica y Teología
lo avalaran con razones y destacados elogios.Entonces, no le quedó más remedio que afrontar el proceso.
Me pidieron que respondiera a una serie de puntos y yo les hice
una primera respuesta de 33 páginas. Y el 11 de septiembre de 1985, con
firma del propio Ratzinger, se me comunicaba: : “Las explicaciones dadas
por el P. Forcano han sido encontradas por este Dicasterio insuficientes e
inadecuadas y, tras sucesiva aprobación del Santo Padre, ha retenido
que las posiciones por él sostenidas en los puntos indicados no son
compatibles con la doctrina de la Iglesia”.
¿Le impondrían medidas correctoras?
A mi Superior General le demandaba vigilar mi actividad doctrinal,
controlar la difusión del libro y reparar el mal causado con una
retractación pública.
¿Hizo esa retractación?
No, y esto comenzó a crear una situación
enojosa para mis
superiores, pues ni las acusaciones ni el proceso tenían origen en mi
Congregación claretiana.
Desde la CDF insistieron en que contestara a los otros puntos
cuestionados. Lo hice añadiendo a mi primera respuesta 30 páginas más.
Entre tanto, mi Gobierno General, muy acertadamente, me
convocó a Roma para escucharme. Me reuní con ellos, agradecí su gesto,
pude explicarles por más de una hora y les expresé mi disposición a
valorar cuantas observaciones, objeciones o correcciones quisieran
hacerme.
Intervinieron algunos y me confirmaron estar de acuerdo con mi
posición y me animaron a proseguir en mi tarea.
¿Quedaría complacido?De momento. Pues había que esperar a que la Congregación para
la Doctrina de la Fe respondiera a mis 70 folios. Lo hicieron finalmente y
solicitaban a mis superiores que me aplicaran las siguientes medidas:
•Evitar nuevas ediciones de Nueva Etica Sexual.
•Alejarme de la enseñanza de la Moral Sexual.
•Alejarme de las dirección de la revista Misión Abierta.
•Someter toda publicación religiosa mía a censura previa.
¿Sin diálogo?
Sin diálogo. Puedes imaginar en qué quedó la satisfacción con mis
superiores en Roma. A partir de esta respuesta,la CDF emprendía un
camino absolutamente arbitrario: cortar de raíz mi enseñanza y, en
especial,la divulgación de mi libro.
¿ Y cuál fue su reaccción?
Percibí que se había trastocado el fondo del proceso y que podía
acabar con consecuencias muy desagradables.
Desde el principio, pude comprobar que no se aducían razones
que probasen los errores que se me atribuían. Yo siempre confié en un
diálogo sereno que aclarase, corrigiese y lograse acuerdos.
¿No fue posible?
No . En el modo de proceder los superexpertos de la CDF no
admiten más verdad que la suya, descartan la verdad que pueda
aportar el teólogo cuestionado, no valoran el papel de las ciencias y de los
nuevos avances bíblico – teológicos, no consideran el contexto histórico y
evolutivo del saber, ni se detienen a pensar que al autor le anima un
sentido de pertenencia y de amor profundo a la Iglesia. Invocan laTradición como algo intocable, que sólo ellos pueden interpretar
debidamente y no permiten cambiarla ni un ápice. milímetro.
Tuve oportunidad y le pregunté a un alto cargo, que yo conocía, si
los teólogos eran de oficio o elegidos para cada caso. Me contestó: “No,
no, son de oficio. Pero te digo una cosa: son pocos y malos”. Ya en pista, le
hice esta otra pregunta: “Dado que está establecido que el acusado tiene
derecho a saber quién le acusa, ¿por qué no se le proporciona esta
información? “Hombre, me contestó: si dijéramos quién acusa, ya nunca
nadie acusaría” .
¿Decepcionado?
Yo siempre confié en un acuerdo mediante el diálogo. Me acordé
entonces de las palabras del superreconocido teólogo Yves Congar, en
Carta que le escribe a su madre desde el exilio inglés:
“Me es evidente que Roma jamás ha buscado ni busca
sino una sola cosa: la afirmación de la autoridad. El resto no le interesa
sino como lugar de ejercicio de esa autoridad . Salvo un cierto número de
casos , representados por hombres de santidad y de iniciativas, toda la
historia de Roma es reivindicación , fundamentación de su autoridad, y
destrucción de todo aquello que no se conforme con la sumisión”.
Y el gran moralista, Bernhar Häring, perito del concilio Vaticano II,
confesor de Papas, etc. ,convocado por el Santo Oficio para exigirle que se
abstuviera de toda crítica a los documentos de este Dicasterio, escribe:
“Agotado e indignado respondí que, gracias a Dios, no
estaba dispuesto a confundir la Iglesia con la CDF; de otra forma, no
hubiera podido permanecer allí un instante más. Salí, tras casi dos horas
de interrogatorio y de reprimendas , que me hicieron sentir como un crio
ante el preceptor. Deshecho, asqueado y con la cabeza a punto de
estallar; pero contento en mi interior y dando gracias a Dios que me había
ayudado a no someterme a ningún acto servil” ( Mi experiencia con la
Iglesia, Ed. Covarrubias, 1992, p. 87).Entonnces, la alternativa no era otra que obedecer.
La alternativa que yo adopté y también el equipo de Misión Abierta
fue la de seguir exponiendo, abiertos a un diálogo. Ellos seguramente no
lo esperaban.
¿Por qué?
Porque en
casos semejantes, la respuesta suele ser el
sometimiento. En nuestro caso, la injusticia era patente y nuestra
respuesta debía ser coherente con lo que veníamos enseñando.
Es decir, que desobedecieron.
Mire: la enseñanza de la Teología Moral la había yo emprendido en
Roma, por destino de mis superiores, dedicando tres años a la
especialización. Y en el 1987 me estrené como profesor en diversos
Centros, primero de Roma, luego de Salamanca y de Madrid, de
Colombia, etc., así por más de 20 años. Simultaneando me tocó asumir la
dirección de la revista de Misión Abierta por 13 años, confundar la
Asociación de Teólogos Juan XXIII, promover los Congresos de Teología,
escribir artículos en revistas y periódicos, inaugurar Foros de Teología,
dar conferencias , etc. etc.
Durante todos esos años,al abrigo de la renovación decretada por
el Vaticano II, mi tarea y la de mi comunidad se desenvolvió sin dificultad,
con notable aceptación en el ámbito eclesial y en muchos sectores
sociales.
Ahora, no se debe olvidar que mi libro obtiene publicación por los
años 80, justo cuando ya está en marcha la involución de Juan Pablo II.
Esto explica que, aún después de dos años de pacífica y positiva
circulación, se me abriera el proceso .
¿Qué significado tiene todo esto para Vd.?Acaso no es tan difícil de entender si se parte de que el conflicto se
producía por nuestra fidelidad al espíritu y cambios del Vaticano II,
relegado y desactivado por Juan Pablo II, y continuado luego por
Benedicto XVI. El giro era de 90 grados. Y la teología, toda ella en su
vertiente liberadora, quedaba bajo estricto control. La estrategia del
Santo oficio ponía bajo pensamiento único todo el quehacer teológico.
¿Logro imponerse?
En general, sí. En nuestro caso la ejercieron con una hábil
extrapolación: renunciaban a resolver el conflicto via doctrinal, por
carecer de argumentos y transferían la batalla al campo de la obediencia
: acatar un mandato que venía de arriba, como de Dios mismo . Ante él,
los ejecutores del mismo –nuestros superiores- debían hacerlo, aún sin
entenderlo, y podían quedar tranquilos: “El que obedece nunca se
equivoca”, me dijo un superior provincial, luego obispo.
¿Y cuáles fueron las reacciones?
La autoridad claretiana, obligada a actuar muy a pesar suyo, se
veía implicaba en un verdadero via crucis. No se trataba sólo de mi libro,
sino también de la revista Misión Abierta, referente vanguardista
posconciliar de renovación, creatividad y esperanza.
A mí se me privaba de la dirección de la revista por causa de mi
libro.Enseguida se nos comunicó que había que someter la revista a
revisión y a nueva dirección. Lógicamente el cambio no quedaba
garantizado si seguía el mismo equipo y eso determinó establecer la
censura previa.
La totalidad del equipo propuso un modo razonable de aplicar la
censura, pero no se aceptó, y esto provocó la dimisión en pleno y el
reemplazo por otro equipo.Y quedó solucionado el problema.
Mas bien alcanzó su punto álgido. Sobre nuestros superiores cayó
como un mazazo el mandato de disolver la comunidad si no obedecía. Y
con pesar suyo nos impusieron un nuevo destino, con reincorporarción
de cada uno a su Provincia religiosa de origen.
¿Cumplieron el mandato?
La obediencia es una virtud cuando es para cumplir un mandato
justo. A nosotros nunca se nos planteó antes este problema. Sí , ahora. El
asunto era si sólo hay que saber obedecer, o también hay que saber
mandar. El bien que se ordena, o el mal que se intenta evitar, es anterior
a la voluntad del que manda y no depende ella. Una cosa no es buena o
mala porque se manda o se prohibe, sino que porque es buena o mala se
manda o se prohibe.
¿ Y entonces?
Debidamente asesorados, entramos en el complejo camino de
mostrar lo injusto del mandato. Lo recurrimos en escala ascendente:
desde el Superior provincial hasta el último escalón de la Signatura
Apostólica. Acaso este hecho comunitario sea nuevo en la historia de la
Iglesia. Pero lo hicimos. Y contarlo en detalle daría para un libro.
¿Puede recapitular algo de lo ocurrido?
Casi me resisto, pero resultaría peor callar y darlo como aprobado.
En tan grave asunto, no podíamos proceder a la ligera. Decidimos
contar con la opinión de un destacado experto de La Rota . Estuve con él y
le procuramos toda la información. A los pocos días, nos comunica que le
ha impresionado nuestra actitud y el dossieer de nuestro informe y que
acepta ayudarnos hasta el final.A su ayuda, quisimos añadir la de dos buenos entendidos en este
campo: una, la del rector de la universidad de Salamanca y otra la del
abogado mejor considerado de los ocho existentes en Roma para estos
casos. La reacción de este último, fue inmediata: “¡ Peccato, sta dietro
Ratzinger!” – ¡Lástima, está detrás Ratzinger!”
Visto el carácter que iba tomando todo el proceso, no
descartábamos se llegara a la expulsión. Y en tal caso, necesitábamos un
obispo benévolo que nos acogiera. Barajamos el nombre de varios
obispos, pero nos inclinamos por Pedro Casaldáliga, claretiano, obispo en
Sao Félix do Araguaia, en el Mato Grosso de Brasil. Estábamos en
contacto con él y estaba superinformado.
En el momento oportuno, lo visité. El encuentro fue emocionante.
A los dos días de llegar, invitó a reunirnos y lo primero que dijo , fue:
“Mira, Benjamín, por el amor que os tengo , contad conmigo
incondicionalmente hasta la muerte: soy vuestro obispo”. Casaldáliga,
una vez más, era Casaldáliga.
Las cosas se fueron sucediendo. En el 1988, la intervención de las
Congregaciones romanas tenía claro su objetivo: lograr de las autoridades
claretianas anular nuestra labor, llegando si fuera preciso a suprimir
nuestra comunidad, dándonos nuevo destino.
Nosotros les avisamos que seríamos consecuentes y
en
consecuencia nos opusimos a dichos destinos y a la disolución de nuestra
comunidad.
¿Y qué hicieron?
Recurrimos al Superior General, luego a la Sagrada Congregación
de Religiosos y así hasta el escalón final de la Signatura Apostólica. En ella,
la decisión última pendía de 15 cardenales. Uno de ellos, del Opus, hizo de
relator de nuestro caso. Al final, este Tribunal Supremo cerraba el caso
confirmando el decreto definitivo de nuestra expulsión: Año 1993.Tremendo, incluso para sus superiores.
Sí, pues de haber dependido de ellos, no se hubiera llegado a ese
extremo. Lo pasaron muy mal, hicieron todo lo posible, idearon salidas
posibles, pero al final el decreto pesaba sobre ellos y tenían que hacerlo
realidad. Un no a la autoridad suprema, nadie sabe los efectos que
hubiera podido acarrear para la Congregación claretiana.
¿Y dentro del mundo que les conocía qué efecto tuvo la sentencia?
La avalancha de adhesiones y pronunciamientos fue enorme ,
dentro y fuera de España: obispos, religiosos , sacerdotes y laicos,
colectivos de todas partes,
personalidades relevantes, etc. La
indignación que se sentía, sirve para comprender el tiempo justo en que
vivíamos, el espiritu amenazado que el Concilio había alentado, etc., y en
el que nosotros habíamos puesto empeños y desvelos sin cuento.
Para medir la magnitud y calidad de la solidaridad, habría que leer
los cientos de esas adhesiones. Sirvan unos testimonios de muestra.
– “He leido su libro. Ciertamente es expresión de gran sinceridad y
también de gran amor a la Iglesia y de un gran esfuerzo para que la
Iglesia muestre su verdadero rostro a imagen de Cristo misericordioso….
Me ha producido gran pena leer las seis páginas “judiciarias” que le ha
enviado el Santo Oficio…Detrás de todo está un concepto de Iglesia-
Magisterio estático y ahistórico… Consideran al grupo de sus expertos
como super-expertos y detentadores de la verdad.¿Es que sólo ven en los
teólogos no repetidores adversarios, hombres peligrosos? ¿Qué hacer?
Sufrir con Cristo y por su Iglesia, pero también reclamar justicia y fórmulas
más respetuosas para con el teólogo acusado. Si las medidas propuestas
son publicadas se puede esperar una tempestad que dañará a quien
impone tales medidas” (Bernard Häring, Teólogo moralista, Roma –
Profesor mío por dos años).- La comunidad de los seis es una comunidad humana y cristiana y
religiosa como pocas veces se encuentra en la Congregación… ¿Qué
decide en la Madre Iglesia y en la Madre Congregación: el buen espíritu o
el derecho dudoso? Yo no sé si doy del todo en el clavo, pero me
entristece la impresión de que la Congregación esté jugando el papel de
Pilato: “Si no los condenáis, no sois amigos del César” y valga la
comparación , yo me siento bastante en el papel de la mujer de Pilato:
“dejadlos ya en paz, que he sufrido mucho por ellos” (Josep Cascales,
claretiano – Viena).
– “Yo acompaño desde el principio a Misión Abierta…Y debo decir,
con firmeza, que la revista ha hecho mucho bien; que todos su números
han sido para mi, personalmente, un estímulo eclesial y una luz. Que
ocupa un espacio necesario en la Iglesia de España y de Latinoamérica.
Sería muy lamentable que la Congregación, por timidez excesiva o por
falta de pluralismo
necesario, cerrase ese espacio misionero,
evangelizador, claretiano”
( Pedro Casaldáliga, obispo, Sao Félix do
Araguaia, Brasil).
¿Quiere añadir algo a esta entrevista?
Sí, lo dicho aquí no es sino un preámbulo para mejor entender el
libro. Señalo la idea central que lo anima para quien quiera adentrarse
en sus 454 páginas.
“Nueva Etica Sexual” está entrelazado con un único hilo que le da
unidad : la persona. La historia de la moral es una historia del
menosprecio y sometimiento de la persona. Hablamos de la represión y
del temor obsesivo a la sexualidad, como también de la inferioridad,
postegación y esclavitud de la mujer. Y hablamos de la necesidad de una
revolución sexual. Pero, ¡ojo!, porque la revolución que hay que hacer es
personal y no sexual.La persona es en cada uno, sujeto individual, único, irrepetible, que
nace, crece y se realiza en una comunidad, en una cultura y en una
historia.
Un sujeto que asume su vivir como convivir con los demás,
obrando con conocimiento, respeto y cuidado , tal como él quiere que los
demás lo hagan con él.
Un convivir guiado por el conocimiento, el respeto y el amor: el otro
no es yo y yo no soy el otro hasta no reconocer que somos idénticos en
dignidad, derechos y obligaciones. Seres humanos para convivir, sin
opresión o dominación de nadie. Son las personas, no los cuerpos ni los
espíritus, sino la totalidad de cada uno, la que convive con una relación de
amor